En una sincera y emotiva entrevista para el programa Bravíssimo sin tapujos, de Citytv, la reconocida actriz colombiana María Helena Doering compartió detalles inéditos sobre una de las etapas más complejas de su vida personal: el difícil camino que recorrió antes de convertirse en madre. La vallecaucana habló abiertamente sobre las pérdidas gestacionales que experimentó y cómo el duelo por el fallecimiento de su padre coincidió con la llegada de su hijo Alejandro, quien hoy en día tiene 25 años.
Durante la conversación con Marcelo Cezán, aclaró que su proceso para concebir no fue sencillo y estuvo marcado por la frustración inicial. La actriz relató de manera directa que sufrió la pérdida de dos embarazos antes de lograr dar a luz de forma exitosa.
“Claro, a mí me pasó lo mismo con la maternidad porque sí, yo fui mamá. Casi me quedo sin serlo. Perdí dos bebés antes que Alejandro. Uno lo perdí trabajando a ritmo loco, el primero. El otro sí lo perdí muy al comienzo”, explicó la artista.
Estas declaraciones ponen sobre la mesa un tema complejo y muchas veces tabú en la sociedad: el impacto físico y emocional de las pérdidas gestacionales en las mujeres trabajadoras, especialmente en industrias de alta exigencia como la televisión y la actuación.
La situación personal de la actriz se complicó aún más debido a una pérdida familiar significativa. Poco antes de quedar embarazada de su hijo Alejandro, su padre falleció a los 66 años a causa de un infarto. El dolor de este suceso afectó profundamente su estado anímico, cruzándose de forma casi inmediata con su tercer embarazo.
De acuerdo con su testimonio, concibió a su hijo aproximadamente dos o tres meses después de la muerte de su progenitor. Debido al temor acumulado por las experiencias previas y la profunda tristeza que atravesaba, Doering tomó la decisión consciente de mantener su gestación en estricta reserva durante los primeros meses.
“No quise contarle a nadie, no quería que nadie se ilusionara ni se desilusionara después”, confesó en la entrevista, explicando que incluso postergó las consultas médicas iniciales hasta que el embarazo estuvo notablemente avanzado para evitar la ansiedad colectiva.
Al ser consultada sobre si existía una exigencia externa o social para convertirse en madre, la protagonista de recordadas producciones de la televisión colombiana fue enfática en desmentir. Aseguró que ni su entorno familiar ni su exesposo ejercieron presiones sobre ella, y que los comentarios de la sociedad en general no influyeron en su bienestar.
Sin embargo, admitió que la presión principal provenía de ella misma, motivada principalmente por el avance del tiempo y el factor de la edad biológica.
“La presión me la ponía solo yo. Debo decir que ni mi familia ni mi exmarido jamás presionaron al respecto (...) La presión me la ponía yo porque sé que, a pesar de que los años no se vean por fuera, el reloj biológico, sobre todo para las mujeres, no se para”.
La actriz también reveló que en su búsqueda por ser madre recurrió a la ciencia médica y se sometió a diversos tratamientos de fertilidad que, en su momento, no resultaron exitosos. Aclaró que la concepción de su hijo Alejandro se dio de forma natural, aunque manifestó su absoluto respeto y apoyo hacia los métodos de reproducción asistida.