En una reciente y reveladora entrevista concedida al programa Los Protagonistas de Caracol Radio, conducido por el periodista Gustavo Gómez, el reconocido actor Jorge Enrique Abello se alejó de los libretos de ficción para ofrecer un análisis profundo sobre la realidad sociopolítica de Colombia. El intérprete, mundialmente recordado por su papel de “Don Armando” en Yo soy Betty, la fea, abordó temas que van desde la memoria histórica del país hasta la actual carrera por la presidencia, enfocándose en la necesidad de sanar las heridas para liderar con eficacia.

De candidata política a prófuga: ella es Érika Herrera, la suegra de Carolina Flores, buscada por el feminicidio en Polanco

Uno de los puntos más destacados de la conversación fue la mención que Abello hizo sobre los candidatos a la presidencia Iván Cepeda y Paloma Valencia. Sin embargo, más allá de una afinidad partidista, el actor propuso un ejercicio de empatía histórica al comparar las tragedias personales de figuras opuestas en el panorama nacional.

“Uno comprende a un candidato como Iván Cepeda cuando conoce su historia al ver a su propio padre asesinado por sicarios. Paradójicamente, es el mismo dolor que sintió Álvaro Uribe, al que su papá lo mataron las FARC; es el mismo dolor de Paloma Valencia... Es el mismo dolor de muchos colombianos por la herida abierta con la que gobiernan quienes nos dirigen, eso no nos está haciendo bien”, expresó Abello.

Con estas declaraciones, el actor enfatizó que el origen de muchas decisiones políticas en el país radica en traumas no resueltos, advirtiendo que gobernar desde “la herida, el rencor o la venganza” es un factor de riesgo que profundiza la división social.

Abello, quien también ha incursionado en el mundo de las letras con obras sobre la gestión del duelo y la espiritualidad, se mostró firme en su postura sobre el orden constitucional. Ante los debates actuales sobre reformas profundas, el actor manifestó una preocupación genuina por la estabilidad democrática, calificándola como un “bien común demasiado importante”.

Para el artista, el problema de la gestión pública no reside en la estructura del Estado, sino en quienes lo administran. “Lo que es ineficiente son los hombres, no las instituciones”, afirmó de manera tajante, rechazando cualquier intención de “romper” el marco institucional que rige al país.

A pesar de sus reflexiones, Jorge Enrique Abello fue claro en su intención de no instrumentalizar su carrera artística con fines políticos. Según explicó, un artista debe “huir” de convertirse en una herramienta de propaganda para poder “desentrañar la vida” sin sesgos.

“Tuve novios de todas las nacionalidades”: el pasado “noviero” y rebelde de María Fernanda Cabal

Esta filosofía de vida, influenciada por estudios de dirección, la filosofía budista y la música de Mahler, permea su faceta como autor. En su segunda novela, Saturno Tropical, explora la trascendencia y lo inmaterial, principios que, según él, deberían ser el fundamento de cualquier debate nacional: la búsqueda de la belleza y la espiritualidad por encima del conflicto.

Abello recordó que, aunque inicialmente deseaba ser director y admiraba a personajes de ciencia ficción como el Capitán Kirk de Star Trek, la actuación lo eligió a él. Desde su primer protagónico en Caballos de Fuego, donde interpretaba a un joven que rescataba niños de la calle, hasta su icónico paso por Ecomoda, el actor ha utilizado la observación del comportamiento humano para construir sus personajes. Hoy, esa misma capacidad de observación la aplica para analizar una Colombia que, a su juicio, necesita dejar de mirar el pasado con sed de venganza para poder construir un futuro mejor.