La actriz bogotana y actual participante de MasterChef Celebrity, Marcela Carvajal, habló abiertamente sobre el proceso personal que atravesó al tomar la decisión de finalizar su matrimonio de 17 años con el empresario Alberto ‘Beto’ Gaitán.

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En una reciente entrevista, la actriz detalló cómo la dinámica en su hogar y una conversación clave con una de sus hijas actuaron como catalizador para cuestionar el rumbo de su vida sentimental.

El testimonio de la recordada protagonista de telenovelas como Hasta que la plata nos separe se dio a conocer durante su participación en el pódcast Microdosis de amor propio, conducido por la actriz y locutora Katherin Porto.

En el espacio, Carvajal compartió los matices del duelo afectivo, la reestructuración familiar y los retos profesionales que ha asumido en su retorno a Colombia tras residir varios años en Los Ángeles, Estados Unidos.

De acuerdo con lo relatado por Carvajal durante la entrevista, la decisión de separarse no respondió a un hecho sorpresivo ni a la presencia de terceras personas en la relación, sino a una desconexión afectiva que venía desgastando la relación tiempo atrás.

Según explicó la actriz, la claridad llegó a través de un diálogo que sostuvo con su hija mayor sobre las dinámicas sanas y afectuosas en las relaciones sentimentales.

Mientras le aconsejaba a su hija que buscara a alguien que la tratara con reciprocidad, atención y romanticismo, la joven le formuló una pregunta directa: “Mamá, ¿tú por qué sigues casada?”.

Carvajal reconoció que la pregunta la confrontó profundamente sobre el modelo de pareja que les estaba proyectando a sus dos hijas, quienes hoy tienen 18 y 16 años.

“Me quedé muda y dije: ‘¿qué ejemplo le estoy dando? Es una relación fría, de compañeros, no de pareja’”, expresó la actriz, agregando que ese instante le permitió identificar que la etapa romántica de la relación se había transformado en una dinámica exclusivamente centrada en la logística familiar y en la crianza.

A pesar de la toma de conciencia, la actriz enfatizó que la separación definitiva tomó tiempo. Durante su estancia en Estados Unidos junto a Gaitán y sus hijas, ambos intentaron implementar cambios para mantener la unidad, compartiendo aficiones en común y preservando los valores familiares sobre los cuales edificaron su hogar durante casi dos décadas.

Carvajal subrayó que el aspecto más complejo de la ruptura fue superar el temor a romper la estructura familiar tradicional.

En sus palabras, tanto ella como Beto Gaitán lograban hacer un buen equipo en el rol de padres; sin embargo, era imposible mantener una buena convivencia como compañeros e intentar continuar con la relación, ya que no existía un vínculo sentimental de pareja.

Tras un periodo de transición en el extranjero, la actriz decidió tomar distancia para cerrar la etapa y regresar a Colombia para establecer su nuevo hogar y retomar de lleno su trayectoria en la televisión.

El proceso de reorganización personal coincidió con su vinculación a la competencia de MasterChef Celebrity, una experiencia que definió como exigente, pero sanadora.

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Carvajal explicó que asumir el reto de aprender técnicas gastronómicas y medirse en un entorno competitivo, un ámbito que le resultaba ajeno en comparación con la actuación, le permitió enfocar su mente durante el proceso de adaptación.

A través de sus reflexiones, la actriz concluyó que finalizar un matrimonio no implica invalidar lo construido ni asumir la ruptura como un fracaso, sino reconocer las diferentes etapas de la vida afectiva.

Asimismo, indicó que se encuentra enfocada en su bienestar, en sus proyectos profesionales y en mantener una relación basada en el respeto con el padre de sus hijas.