El cantante de música urbana Stiven Mesa Londoño, conocido artísticamente como Blessd o ‘El Bendito’, reveló recientemente declaraciones poco conocidas de su adolescencia antes de consolidarse en la industria musical.
En una entrevista concedida al creador de contenido Kerry Kambell para el canal de YouTube Sinvergüenza, el artista de 24 años relató que durante su juventud fue capturado en Bogotá por un caso relacionado con microtráfico y trasladado a un centro de atención especializada para menores de edad.
El intérprete de éxitos como Mírame y Medallo abordó el tema en el marco de una conversación sobre sus orígenes, el entorno en el que creció, las dificultades económicas de su familia y la transición personal que lo llevó a dedicarse de lleno a la música.
De acuerdo con el relato del artista en el podcast, durante su adolescencia vivió cerca de tres años entre la capital del país y municipios cercanos como Zipaquirá, acompañando a su madre.
Según expresó Blessd, durante ese periodo frecuentó entornos conflictivos que lo llevaron a involucrarse en enfrentamientos callejeros y negocios al margen de la ley.
En sus declaraciones, el cantante explicó que fue interceptado por las autoridades en Bogotá en posesión de aproximadamente 200 dosis de bazuco. “Yo di mucha lidia, me cogieron una vez, yo pagué unas chimbadas por allá siendo menor de edad, un microtráfico que tengo ahí con una bomba de bazuco que me cogieron como con 200 dosis; son errores de la vida, bobadas de las que casi no hablo”, afirmó el músico en la entrevista.
A raíz de esta detención por ser menor de edad, Mesa Londoño permaneció privado de la libertad de manera preventiva durante más de dos semanas en el Centro de Atención Especializada El Redentor, ubicado en el sur de Bogotá, a la espera de que la justicia penal para adolescentes definiera su situación legal.
“Me dejaron 16 días a ver si me daban sentencia (...). Estaba por allá metido con un poco de locos y ahí me di cuenta de que no tenía necesidad de vivir eso”, agregó el artista, señalando que esa experiencia sirvió como un antes y un después para replantear sus decisiones personales.
Tras su paso por la capital y superar la contingencia legal, el joven decidió regresar a Medellín para reestructurar su vida. En la capital antioqueña comenzó a trabajar junto a su padre en la Central Mayorista, realizando labores de carga y descarga de camiones de verduras.
Para complementar los ingresos de su hogar, el cantante combinaba las jornadas nocturnas y de madrugada en la plaza de mercado con la venta informal de dulces en su colegio.
Según detalló en la misma conversación con Kerry Kambell, estas actividades le permitían generar ingresos diarios que oscilaban alrededor de los 65.000 pesos, dividiendo su tiempo entre el trabajo y el estudio.
A la par de sus responsabilidades laborales, Blessd intentó construir una carrera en el fútbol aficionado. A pesar de las aspiraciones iniciales en el deporte, la falta de oportunidades económicas lo llevó por el camino de la música.
Blessd comenzó a grabar y publicar videos de improvisación (freestyle) en Instagram, lo que posteriormente le permitió a Blessd firmar con sellos discográficos internacionales y realizar colaboraciones con figuras globales del género urbano como Maluma, Ryan Castro y Feid.