En entrevista para el espacio Octava Sessions —dirigido por el DJ y productor Cato Anaya en alianza con Spotify—, la modelo, empresaria y DJ antioqueña Natalia París abordó los desafíos que enfrentó al ingresar a la industria de la música electrónica en Colombia.
Con 12 años de trayectoria en la industria musical, la artista detalló las barreras de género y gremiales que experimentó en sus inicios, así como la metodología personal que desarrolló para consolidar su propuesta dentro del género afro house.
Durante la conversación, París señaló que su transición del modelaje a la música electrónica no estuvo exenta de reticencias por parte de algunos sectores del gremio. Según su testimonio, en sus primeras presentaciones enfrentó situaciones en las que colegas, supuestamente, buscaban forzar errores en su desempeño técnico mientras estaba al mando de la consola.
“Me encontré con un mundo que me hizo una presión muy grande, pero gracias a esa presión que sentí de la mayoría de los DJ, fui creciendo”, afirmó la paisa.
Ante los cuestionamientos sobre su técnica, la artista decidió ingresar a academias y reforzar sus conocimientos formales. “Utilizaba esa energía del adversario a mi favor para crecer”, añadió.
Como parte de su proceso de formación en vivo, la artista realizó una residencia en Teatrino, el espacio dedicado a la música electrónica dentro del club Theatron, en Bogotá.
De acuerdo con su relato, la experiencia acumulada en ese escenario le permitió adquirir herramientas técnicas para resolver imprevistos en directo, incluso ante situaciones complejas en presentaciones con DJs internacionales.
Aunque su figura pública estuvo asociada durante años al modelaje y al ámbito empresarial, París comenzó su formación musical en la infancia mediante estudios de piano, solfeo, flauta y técnica vocal, influenciada por su madre, egresada de la Filarmónica de Antioquia.
Con el paso de los años, esa base se tradujo en una propuesta de afro house que integra percusión en vivo y frecuencias binaurales, un formato con el que busca transmitir un mensaje de positividad y con el que se ha presentado en diversos escenarios nacionales e internacionales.
Durante la entrevista, la artista también detalló la estructura práctica que utiliza para gestionar su catálogo de canciones e improvisar durante sus actuaciones en directo. Ante la imposibilidad de memorizar los nombres de miles de pistas, la DJ asigna nombres de personas allegadas a sus carpetas de música para identificar de manera intuitiva el carácter de los temas.
Asimismo, aplica una escala numérica del uno al ocho para clasificar la intensidad de las canciones según la atmósfera del evento, asignando los niveles más altos a los momentos de mayor dinamismo en la pista de baile. Según explicó, la disciplina en el orden de sus archivos es el factor que le permite mantener la fluidez y la improvisación en el escenario.