Francia vive horas de tensión por una ola de protestas contra el encarecimiento de la vida que terminó en enfrentamientos, daños a edificios públicos y saqueos de comercios, incluidas tiendas de lujo en el centro de París.

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En medio del caos, Thierry Guibert, CEO de marcas como Lacoste y Aigle, se pronunció en redes sociales y pidió medidas urgentes para frenar la violencia.

Los disturbios se extendieron por varias ciudades francesas durante el pasado sábado 17 de octubre, con imágenes de escaparates destrozados, establecimientos saqueados y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. También se reportaron ayuntamientos incendiados en Limoges y daños en edificios públicos de Marsella y Lille.

La situación encendió las alarmas del Gobierno francés. El presidente Emmanuel Macron advirtió en X que quienes atacaron comercios, estructuras y ayuntamientos “serán perseguidos y castigados”.

Por su parte, el primer ministro Sébastien Lecornu informó de 1.800 detenidos y 150 policías y gendarmes heridos en todo el país.

En medio de este escenario, Guibert decidió alzar la voz por los ataques contra establecimientos comerciales.

“En este 17 de octubre, ante las imágenes de violencia y destrucción que azotan nuestro país, me niego a permanecer en silencio”, escribió en el trino.

El directivo señaló que los saqueos no afectan únicamente a las marcas o a sus propietarios, sino también a quienes trabajan en ellas.

“Cuando nuestras tiendas Lacoste y Aigle son saqueadas, como tantos otros comercios por toda Francia, no solo se rompen escaparates. Se ponen en peligro puestos de trabajo, años de esfuerzo, conocimientos técnicos y el compromiso de miles de mujeres y hombres”, expresó.

Guibert también rechazó los ataques contra las fuerzas de seguridad y pidió al Estado actuar cuanto antes para recuperar el control de las calles.

“Hago un llamamiento al Estado para que movilice sin demora todos los medios legales de que dispone para poner fin a esta violencia”, afirmó.

Las manifestaciones surgieron de convocatorias difundidas en redes sociales bajo el lema “Amarillos y Jóvenes”, que buscaba reunir a diferentes sectores sociales inconformes con la situación económica.

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Según las cifras divulgadas, entre 550.000 y 800.000 personas participaron en las movilizaciones, de acuerdo con las autoridades y los organizadores, respectivamente.

Mientras el Gobierno promete sanciones, el CEO insistió en que el vandalismo amenaza el esfuerzo de miles de trabajadores y comerciantes. “No podemos permitir que la violencia destruya lo que generaciones enteras han construido con tanto esfuerzo”, concluyó Guibert.