El actor y presentador colombiano José Narváez compartió detalles inéditos sobre uno de los episodios más difíciles y traumáticos de su pasado. En una entrevista concedida al formato digital Sinceramente Cris, conducido por la periodista Cristina Estupiñán, el artista reveló cómo un accidente cobró la vida de su hermano y de su tío, un suceso que marcó un antes y un después en su salud emocional y espiritual, y que logró transformar gracias a la llegada de sus hijos.

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Durante la conversación en el pódcast, Narváez recordó el accidente automovilístico en el que murieron dos de sus seres más queridos, siendo él el único sobreviviente. El presentador explicó que la pérdida fue un golpe devastador, debido a la profunda conexión que mantenía con ambos.

“Para resumir, yo tuve un accidente donde murió mi tío, murió mi hermano, solo me salvo yo. Y yo pensé que eso estaba resuelto. Mi hermano a mí me muere en mis brazos y éramos así, unidos como mis hijos, éramos uno solo. Y mi tío era una figura muy paternal también para mí. O sea, a mí se me acaba el mundo”, relató el actor.

A pesar de que en su juventud intentó mostrarse fuerte ante el entorno y asumió que era una etapa superada por el paso del tiempo, Narváez confesó que internamente arrastró secuelas psicológicas complejas, resentimiento y una honda culpa por haber sobrevivido.

El impacto del duelo afectó directamente la relación del cordobés con sus fechas especiales, en particular con el día de su nacimiento. Según sus declaraciones, el dolor físico y emocional mutó en un rechazo sistemático a las celebraciones y en un aislamiento voluntario durante cada 20 de enero.

“Yo quedé con muchos dolores, con resentimiento. Yo no celebraba mi cumpleaños, yo odiaba que llegara el 20 de enero porque yo sentía que no había motivos para celebrar. Yo me iba al cementerio a llorar y a poner los vallenatos que le gustaban a mi tío, a mi hermano. Y no soportaba que nadie me hablara. Yo no me sentía merecedor de estar aquí”, puntualizó en el espacio de entrevistas.

Esta manifestación, conocida en la psicología clínica como el síndrome del superviviente, acompañó al exconductor de Guerreros durante varios años de su vida adulta, impidiéndole experimentar plenamente la gratitud por su propia existencia.

De acuerdo con el testimonio de Narváez, el giro definitivo en su proceso de superación ocurrió con el nacimiento de su hijo Juan José, fruto de su matrimonio con la también presentadora y modelo Cristina Hurtado. El menor de sus hijos mayores nació justo un 20 de enero.

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Para el artista, este hecho no fue una casualidad, sino un mensaje espiritual directo que lo obligó a reconciliarse con la vida. “Dios, hablando de los hijos, había olvidado ese detalle, como que me coge y me dice: ‘Ah, sí..., ¿no te gusta celebrar la vida, no te gusta celebrar tu cumpleaños? Toma, pum’. A Juan José me lo manda el 20 de enero, el día de mi cumpleaños”, explicó visiblemente conmovido.

Finalmente, Narváez destacó el rol fundamental que sus tres hijos masculinos han tenido en su evolución personal, describiéndolos como un soporte vital. “Mis hijos han sido regalo, estos tres hombrecitos han sido regalo, regalo increíble. Los tres con mensajes muy lindos”, concluyó, enfatizando que la paternidad real, con sus retos y aprendizajes, se convirtió en el vehículo principal para redescubrir la fe y la esperanza.