Un tribunal penal de la ciudad de Qom, en Irán, condenó a la cantante Parastoo Ahmadi a una pena de 74 latigazos y dos años de prohibición para ejercer actividades artísticas y salir del país. La sentencia responde a la difusión de un concierto virtual en el que la artista se presentó sin el velo islámico obligatorio (hiyab), un hecho que las autoridades calificaron como una infracción de las normativas morales y religiosas de la República Islámica.

De acuerdo con un comunicado publicado en la cuenta oficial de Instagram de la artista, el fallo emitido por el Tribunal Penal de Qom no solo la afecta a ella, sino también a ocho integrantes de su equipo de producción y músicos acompañantes. Todos ellos enfrentan cargos similares relacionados con la coautoría o facilitación del evento digital.
El veredicto judicial argumenta que la grabación y posterior difusión del material audiovisual atentaba de manera directa contra “la moral pública mediante la producción y difusión de contenidos obscenos y contrarios a la ética en el entorno virtual”. Además de la pena corporal, el dictamen impone un veto profesional de dos años, lo que impide a la artista de 29 años realizar presentaciones, grabar material o salir del territorio iraní.
El expediente judicial detalla que el hecho que motivó la condena ocurrió a finales de 2024. Específicamente, el 11 de diciembre de ese año, Ahmadi publicó en su canal de YouTube un video de 27 minutos correspondiente a lo que denominó un “concierto hipotético”.
La grabación fue filmada en un antiguo caravanserai —un sitio histórico de hospedaje en las rutas comerciales— cercano a Qom. En las imágenes, la cantante aparece vestida con un traje largo negro, con los hombros descubiertos y sin el hiyab tradicional, interpretando varias piezas musicales junto a cuatro músicos.
A las pocas horas de su publicación, el video alcanzó una alta difusión en redes sociales. Al día siguiente del lanzamiento, las autoridades judiciales anunciaron la apertura de una denuncia formal contra el equipo, argumentando que el espectáculo se había celebrado “sin permiso” y omitiendo los códigos de vestimenta vigentes en la legislación nacional.
El caso de Parastoo Ahmadi expone el marco normativo estricto que rige para las mujeres dedicadas a la música en Irán. Bajo las leyes actuales de la República Islámica, las mujeres tienen prohibido grabar discos en solitario o presentarse en público ante audiencias mixtas. Las únicas funciones permitidas deben dirigirse exclusivamente a un público femenino, desarrollarse en espacios cerrados y bajo la estricta prohibición de tomar registros fotográficos o de video.

Esta no constituye la primera ocasión en que Ahmadi enfrenta el escrutinio de las autoridades de su país. En 2022, en el marco de las protestas sociales desencadenadas por la muerte de la joven Mahsa Amini bajo custodia de la policía de la moral, la cantante publicó el tema musical De la sangre de la juventud de la patria.
Dicha composición se convirtió en una de las bandas sonoras recurrentes de las manifestaciones del movimiento Mujer, Vida, Libertad. Para diversos colectivos de derechos humanos, la reciente sentencia contra Ahmadi y su equipo se interpreta como una respuesta institucional ante sus antecedentes de activismo cultural.
