La reconocida actriz colombiana Carmen Cecilia “Chichila” Navia reveló detalles sobre su experiencia con un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) y dismorfia corporal, señalando cómo la exposición pública afectó su autoimagen desde la infancia. Sus declaraciones, brindadas en el espacio ‘Claro Oscuro’ de El Espectador, coinciden con la promoción de su libro autobiográfico Suficiente.
Durante la conversación en el formato digital de El Espectador, Navia profundizó en las repercusiones de haber crecido bajo la mirada del público. La actriz, nacida en Pitalito (Huila) en 1980, inició su carrera profesional a muy corta edad, logrando un notable reconocimiento en la década de 1990 al interpretar a “Mechas” en la exitosa serie juvenil musical Oki Doki.
De acuerdo con sus declaraciones, el proceso de identificar y ponerle nombre a lo que experimentaba a nivel emocional y físico le tomó varias décadas.
“Yo me vine a enterar ya grande, grande de todo el daño que me hizo. Muy loco porque realmente yo vine a ponerle un nombre concreto a lo que había vivido toda mi vida, a ponerle el título de se llama trastorno alimentario, se llama dismorfia”, explicó la intérprete.
Navia puntualizó que el factor de la popularidad y el reconocimiento temprano incidieron directamente en la relación que construyó con su propio cuerpo. La actriz describió una dualidad frente a la fama: por un lado, valora la posibilidad de utilizar su posición para amplificar mensajes constructivos; por el otro, reconoce haber experimentado momentos de profundo cuestionamiento hacia la exposición que conlleva su carrera actoral.
La conversación sobre su salud mental se entrelaza con el lanzamiento de su ópera prima literaria, titulada Suficiente, publicada bajo el sello editorial Penguin Libros Colombia. En este texto autobiográfico, Navia expone con honestidad las dinámicas de la industria del entretenimiento, las heridas de su infancia y el proceso de aceptación frente a las presiones estéticas del medio.
A lo largo de su trayectoria, Chichila Navia ha demostrado versatilidad en producciones de gran impacto nacional e internacional. Su papel como Victoria Eugenia Henao en la serie Escobar, el patrón del mal (2012) le otorgó un amplio respaldo de la crítica y el público.
Posteriormente, su participación en producciones de horario estelar como Garzón vive (2018) y Pa’ Quererte (2020), sumada a su constante trabajo teatral en obras como Oh! Diosas, la han mantenido como una de las figuras más activas y queridas de la televisión y las tablas en Colombia.
En la entrevista, la actriz enfatizó que la recuperación de un trastorno de la conducta alimentaria no representa un estado de sanación lineal o definitiva, sino un proceso de gestión diaria. Navia utilizó la metáfora de un “dragón” que habita en el interior para ilustrar la naturaleza persistente de esta condición.
“Eso es un dragón que cuando nace esa herida, que en mi caso fue desde la infancia, él queda viviendo ahí dentro de ti. Entonces hay que estar muy cuidadoso para que esté dormido, pero no va a dejar de estar”, señaló.