SEMANA: ¿De qué tuvo que desprenderse para llegar a Fragmentos?

Santiago Cruz: El ejercicio más retador de todos estos años es irse uno desprendiendo de una cantidad de capas que el ego le va poniendo, sobre todo en este tipo de oficios donde hay reconocimiento, proyectores y una confusión permanente entre el ser humano y la imagen que tiene la gente de ese ser humano. Ese desprendimiento de las capas del ego ha sido mi empresa personal y profesional, porque van de la mano.

Yo tengo una particularidad que comparto con varios de mis colegas: el nombre de mi documento de identidad es el mismo del afiche. Eso dice mucho. Es una decisión que tomas; de pronto ese nombre te puede poner una barrera que puede ser saludable, pero quienes no la tenemos tomamos aproximaciones distintas que generan dinámicas diferentes en las personas. He aprendido a desprenderme del ego e intento descubrir qué es lo verdaderamente importante en este camino, en la vida y en la familia, tumbando esas cárceles o paredes que uno mismo va construyendo con la idea de lo que cree que los demás piensan de uno.

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Santiago Cruz conversó con SEMANA sobre su más reciente álbum ‘Fragmentos’ y su tour ‘Sigo en pie’. Foto: Andrés Alvarado

SEMANA: Vivimos en una industria donde se imponen ciertos estándares y números que muchas veces alejan al artista de lo que realmente quiere ser. Frente a ese panorama, ¿qué es para usted el éxito?

S.C.: Tuve un pódcast en pandemia y esa era la última pregunta que les hacía a mis invitados, y obtuve respuestas fantásticas. El escritor Ricardo Silva Romero me dijo algo que me encantó: “Para mí el éxito es sentir la menor cantidad de envidia posible”. Por su parte, la cantautora española Rosana me dijo: “Mira que yo probé el éxito mucho antes de empezar mi carrera musical, cuando mi padre se levantaba de la siesta y me pedía que le cantara algo en el piano”.

Para mí, el éxito es estar en paz con el precio que uno paga para estar donde está. Cualquier posición en la que estés en tu vida o en tu carrera tiene un costo; si estás en un lugar donde el costo es demasiado alto, no vale la pena. Por suerte, siento que ya he cultivado ese éxito.

Santiago Cruz conversó con SEMANA sobre su más reciente álbum ‘Fragmentos’ y su tour ‘Sigo en pie’. Foto: Andrés Alvarado

SEMANA: ¿Cómo maneja ese impacto y cómo convive con su nivel de fama?

S.C.: La visibilidad es algo que golpea; hay gente a la que le pega más duro que a otra, hay quienes se recuperan y quienes no. Sin embargo, en esta industria tenemos el regalo maravilloso de hacer algo extraordinario siendo personas ordinarias. Eso puede generar mucha confusión si el entorno se confunde y te confunde a ti. Me he repetido esto casi como un mantra: somos gente ordinaria con la capacidad de hacer algo extraordinario. Si lo tienes claro, es más fácil andar por la vida.

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En ese pódcast tuve una charla muy linda con Leiva, el artista español, y me dijo una frase que me encantó: “Yo tengo una fama modesta que me permite hacer la compra en paz, pero me ayuda en bancos y hospitales”. Me identifico plenamente con esa fama modesta. Puedo hacer el mercado tranquilo, me ayudan en bancos y hospitales, y puedo ir al cine con mis hijos sin que sea un problema. Todo esto es mi punto de vista; no sé si sería distinto si viviera en ese tipo de famas irrenunciables donde no puedes salir a la calle, porque esa distorsión debe ser muy berraca.

Santiago Cruz conversó con SEMANA sobre su más reciente álbum ‘Fragmentos’ y su tour ‘Sigo en pie’. Foto: Andrés Alvarado

SEMANA: ¿Cuál ha sido el costo más grande que ha tenido que pagar desde que decidió ser artista?

S.C.: Odio la palabra sacrificio, pero el costo más grande es la ausencia de la familia. Es estar lejos cuando tu hijo está en el escenario cantando cualquier cosa y te busca. Vemos muchos videos en redes sociales de niños en el escenario a quienes se les ilumina la carita cuando ven a su papá o a su mamá; no poder estar ahí en esos momentos es el costo más alto.

SEMANA: Hablando de esa esfera personal, ¿cómo vive la paternidad y de qué manera ha impactado su trabajo?

S.C.: Es un regulador de ego fantástico, esa es la paternidad. A ese bebé le importa un carajo dónde tocaste anoche; si tiene hambre a las tres de la mañana, hay que estar ahí, o si se cae y se raspa, quiere a su papá, no al hombre del cartel ni de la entrevista. La paternidad ha sido un regalo maravilloso; siempre la he definido como un cambio de lente.

Desde que soy padre, busco hacer una música respetuosa conmigo, con el público y con ellos. Quiero que cuando estén grandes y yo no esté, les muestren a sus hijos o nietos lo que decía su abuelo. Más allá del ego, hay un principio tribal que dice que todas las decisiones deben tomarse pensando siete generaciones adelante.

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Santiago Cruz conversó con SEMANA sobre su más reciente álbum ‘Fragmentos’ y su tour ‘Sigo en pie’. Foto: Andrés Alvarado

SEMANA: Menciona la figura paterna, pero usted también es hijo. ¿Cómo influyeron la presencia de su madre y la ausencia de su padre en su proceso emocional y en la creación de este nuevo disco?

S.C.: Tuve la ausencia enorme de mi padre y una presencia muy arraigada y fuerte de mi madre. Mi madre, por suerte, sigue siendo una mujer muy presente en mi vida, acompañándome y estando orgullosa de lo que hago.

Este disco en general está enmarcado por un proceso mental y emocional muy particular que viví a medida que me acercaba a la edad en que murió mi papá. Él falleció a los 51 años en diciembre de 2002. Cuando cumplí 50 este año, fue como si se hubiera activado una bomba; empezó un tictac e inconscientemente sentía un terror a enfermarme que me llevó literalmente a enfermar, al punto de que los exámenes de laboratorio salían pésimos. Eso me obligó a empezar todo un trámite emocional, espiritual, de terapia y rituales. Esa ausencia tan grande y la posibilidad de la propia ausencia, sumadas a las ausencias de personas cercanas que se fueron, permean este disco. Acercarme a ese hito de los 51 años me jugó malas pasadas en lo mental, y lo que tengo más a mano para tramitar todo eso es la composición.

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Santiago Cruz conversó con SEMANA sobre su más reciente álbum ‘Fragmentos’ y su tour ‘Sigo en pie’. Foto: Andrés Alvarado

SEMANA: Dentro de este espectro del álbum, ¿dónde se ubica su interpretación de Tumbas de la gloria y cuál es la historia que lo conecta con Fito Páez?

S.C.: Tumbas de la gloria habla del amor, del vacío, de lo que no fue y de lo que no será nunca; es una canción épica que aborda estos temas de manera magistral. Es un homenaje a Fito Páez, un artista fundamental en mi camino.

Decidí perseguir la música gracias a que una noche a la maravillosa Fanny Mikey se le atravesó la idea de que yo debía abrir un concierto de Fito. A pesar de que le dije que no tenía discos y solo cantaba en bares, ella me dijo a su estilo literal: “Me importa un culo, abres ese concierto”. Yo tenía 23 años. Cuando fui al concierto, Fito tuvo el enorme gesto de cortesía de mandar a su mánager a nuestro camerino para decirnos que nos quería conocer. Cuando me le presenté, le dije: “Mucho gusto, Santiago Cruz, el adivino”, haciendo referencia a Canción de amor mientras tanto, de 1988, donde un verso dice: “Santiago Cruz, el adivino, violó las leyes del destino”. Fito se ríe y responde: “Yo soy el brujo mayor”.

Santiago Cruz conversó con SEMANA sobre su más reciente álbum ‘Fragmentos’ y su tour ‘Sigo en pie’. Foto: Andrés Alvarado

SEMANA: ¿Qué significa para usted seguir en pie como artista y como ser humano?

S.C.: Es un regalo fantástico que no me imaginé. Estar hablándote de mi disco número 11 y preparar fechas por primera vez en ciudades como Hamburgo, Múnich, Zúrich o Colonia es algo glorioso.

Lo que más me gusta de seguir en pie es que ha sido bajo mis propios términos, defendiendo mi idea de lo que es una canción y lo que es la música. He mantenido una forma de hacer canciones y he logrado seguir adelante con ella. Tengo la fortuna de haber monetizado mi hobby, hago mi vida y pago mis cuentas con el fruto de lo que soñé hacer. Hay pocos escenarios mejores que ese.