El exsacerdote y escritor Alberto Linero compartió reflexiones detalladas sobre su vida personal y matrimonial en una reciente entrevista con la periodista Vanessa de la Torre. Durante el encuentro, Linero abordó la evolución de su perspectiva respecto a la sexualidad y las dinámicas de pareja tras haber dejado el ejercicio del ministerio sacerdotal en el año 2018.
Tras un periodo de casi tres décadas dedicado enteramente a la vida religiosa, Linero dio un giro radical al solicitar su dispensa papal. Desde entonces, el samario ha reconstruido su realidad en el ámbito civil, consolidando un hogar junto a María Alcira Matallana Batista, una profesional vinculada al sector del marketing y el entorno digital.
De acuerdo con las declaraciones del propio escritor en el canal de YouTube de Vanessa de la Torre, su primera experiencia de intimidad sexual con su actual pareja representó un hito en su vida. Linero enfatizó que este proceso no se produjo de manera fortuita o impulsiva, sino que fue el resultado de una construcción afectiva sólida y madura.
“Mi primera vez fue espectacular, porque además adoro a la persona con la que estoy: yo solo he tenido sexo con ella y fue maravilloso”, relató Linero, añadiendo que guarda constancia de ese momento en sus diarios personales y que lo asume como una forma sublime de conexión que no interrumpe ni difiere con su fe en Dios.
Linero confesó que su esposa ha sido la única mujer con quien ha tenido intimidad: “Yo solo he tenido sexo con Alc, ¿verdad? Y entonces fue maravilloso (…) terminé diciendo: ‘Marica, yo me había perdido esto’“.
Uno de los segmentos más reflexivos de la entrevista giró en torno a cómo los hombres asimilan los vínculos emocionales y el erotismo. A sus 57 años de edad, Linero conversó de manera abierta sobre las presiones sociales y biológicas que enfrentan los hombres, catalogando el egoísmo y el miedo como dos de los principales obstáculos para una vida íntima plena.
“Los hombres amamos desde ciertos miedos: miedo a no ser suficientes, miedo a no poder dar todo lo que damos”, analizó Linero, sugiriendo la necesidad de desmentir la incapacidad masculina y abrir espacios de diálogo honestos sobre la disfunción o las inseguridades ligadas a la edad.
Al ser cuestionado explícitamente por De la Torre sobre si en algún momento ha experimentado arrepentimiento por haber colgado los hábitos, Linero fue enfático en responder que no. Explicó que, si bien la transición trajo consigo desafíos y complejidades en su cotidianidad, su balance actual es plenamente positivo.
“Yo soy un tipo feliz. Si yo me hubiera quedado, no sería tan feliz como lo soy hoy. Yo fui feliz ayer y soy feliz hoy”, concluyó, reafirmando que su entendimiento del cuerpo, el amor de pareja y la espiritualidad constituyen el pilar de su bienestar presente.