El 50 por ciento de las empresas en Colombia tienen dificultades para llenar sus vacantes y cuando contratan a un empleado generalmente deben capacitarlo en ciertos conocimientos y habilidades que aún no tiene. Esta realidad evidencia la brecha que todavía sigue existiendo entre lo que se enseña desde la academia y las necesidades del sector productivo.

Luz Karime Abadía, codirectora del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, advierte que es importante mirar lo que están haciendo otros países con tasas de desempleo juvenil bajas. “En Alemania y en Finlandia, por ejemplo, el 70 por ciento de los estudiantes cursan carreras técnicas y tecnológicas y solo el 30 por ciento son profesionales. En Colombia es completamente al revés, solo el 29 por ciento están en carreras técnicas y tecnológicas”, precisa. Estas carreras, sin embargo, son fundamentales porque los planes de estudio se construyen con prácticas alineadas de la mano del sector productivo. Desde la Fundación Universitaria Compensar, entre otras cosas, cuentan con un modelo que se divide en tres ciclos: técnico, tecnológico y profesional. Cada uno tiene un semestre de prácticas que permite adquirir experiencia en el mundo laboral.

Marco Llinás, rector de la Fundación Universitaria Compensar, cuenta que en la institución tienen una empleabilidad del 89 por ciento de los estudiantes. “Nuestro enfoque es prepararlos para el sector real. Tenemos unos programas cuyo principal motor es la pertinencia laboral y para eso miramos qué sectores industriales están creciendo y nos enfocamos en las habilidades y competencias que necesitan y así cerrar la brecha de desempleo”, agrega. Por otro lado, menciona que el primer paso para fortalecer las habilidades de los jóvenes es lograr que ellos mismos encuentren una motivación respecto a la construcción de su proyecto de vida y al mundo real, que cada vez es más complejo.

El desempleo juvenil también puede verse afectado por tres problemáticas que agudizó la pandemia: la calidad de la educación, que se ve reflejada según Abadía en el desempeño en áreas como matemáticas, ciencias y lenguaje; la equidad, pues las oportunidades educativas siguen dependiendo de los recursos económicos; y la pertinencia de lo que se enseña y cómo se enseña. En el sistema educativo colombiano, asegura Abadía, se mantienen metodologías tradicionales que hacen énfasis en la memoria y no en el desarrollo de competencias clave en pleno siglo XXI.

TRANSFORMAR LOS CURRÍCULOS

Una de las estrategias que podría contribuir a alinear la educación con la empleabilidad es la formación de niños y jóvenes con habilidades y competencias para enfrentar los cambios constantes de la sociedad, que realmente tengan un perfil pertinente y acorde con las necesidades del sector empresarial. Natalia Jaramillo, directora de Educación de Microsoft Colombia, agrega que contar con ciudadanos con conocimientos fundacionales permitirá que Colombia se convierta en un país más competitivo y atractivo para la inversión extranjera.

Al igual que Abadía, Jaramillo sostiene que los currículos de las universidades deben transformarse si se tiene en cuenta lo que pide el mercado. Según el Foro Económico Mundial, se estima que por lo menos el 50 por ciento de la población tiene que actualizar sus habilidades y el 40 por ciento debe redireccionarlas. En este sentido, la actualización y reentrenamiento laboral son oportunidades para potenciar las instituciones educativas y su oferta académica.

Jaramillo también explica que además de los conocimientos técnicos que se están exigiendo en Colombia, como lenguaje de desarrollo, gestión de proyectos, habilidades en tecnología y manejo de datos e inteligencia artificial, debido a la pandemia las industrias requieren profesionales con habilidades blandas como adaptabilidad, flexibilidad, resiliencia, creatividad e inteligencia emocional. “Nadie es exitoso por tener una habilidad técnica muy desarrollada sin tener las habilidades blandas que son muy relevantes”, reflexiona Jaramillo.

Con el fin de fomentar la empleabilidad en el mundo y ser un puente para facilitar los procesos de contratación, Linkedin cuenta con la plataforma Linkedin Learning, la cual integra más de 16.000 cursos que desarrollan diferentes habilidades. Desde esta red social, que une a más de 10 millones de usuarios en Colombia con 57.000 empresas, se identifican qué competencias requieren las compañías y se analiza las competencias que tienen las personas. Mickael Martiquet, director para el Sector Público de Linkedin Latinoamérica y Caribe, explica que las empresas han tenido que adaptarse rápidamente a los cambios de la pandemia y buscar potenciales empleados con competencias nuevas que antes no se exigían.

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