Según el nuevo plan antiterrorista publicado el jueves en Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump habría clasificado a redes de izquierda como Antifa entre los “tres tipos principales de grupos terroristas” a los que se enfrenta el país.

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“Además de los cárteles y los grupos terroristas islamistas”, señala el documento, “nuestras actividades nacionales —contra el terrorismo— también priorizarán la rápida identificación y neutralización de grupos políticos seculares violentos cuya ideología sea antiamericana, radicalmente protransgénero y anarquista”.

En los últimos meses, varios funcionarios de la actual administración han endurecido su discurso frente a las investigaciones y procesos judiciales contra personas que, según aseguran, estarían vinculadas con grupos como Antifa. Sin embargo, las autoridades han tenido dificultades para responder preguntas básicas sobre estas organizaciones.

Durante unas audiencias celebradas en el Congreso a finales del año pasado, Michael Glasheen, director de operaciones de la División de Seguridad Nacional del FBI, no entregó detalles concretos sobre el tamaño de Antifa, su ubicación o su estructura.

Miembros de la organización han sido arrestados por ataques contra el ICE. Foto: Captura de pantalla X@UHN_Plus

“Las investigaciones están en curso”, declaró Glasheen tras describir a Antifa como la “principal preocupación” del FBI. El funcionario agregó que la situación era “muy cambiante”.

El plan antiterrorista de la Casa Blanca también establece que el Gobierno federal “utilizará todas las herramientas constitucionalmente disponibles para localizarlos en el país, identificar a sus miembros y rastrear sus vínculos con organizaciones internacionales como Antifa”.

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La publicación del documento se produce apenas días después del tiroteo registrado en la cena de corresponsales a la que asistió el presidente estadounidense, un hecho por el que la Casa Blanca responsabilizó a sectores de izquierda.

“El culto al odio de la izquierda contra el presidente y todos aquellos que le apoyan y trabajan para él ha provocado que varias personas resultaran heridas y murieran, y este fin de semana estuvo a punto de volver a ocurrir”, declaró en rueda de prensa la secretaria de prensa, Karoline Leavitt.

Agentes del Servicio Secreto responden durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca. Foto: AP

A ese episodio se suma el asesinato del comentarista conservador Charlie Kirk, además de varios ataques violentos contra centros de inmigración reportados en distintos puntos del país.

Pese a ello, los casos de terrorismo organizado atribuidos a grupos de izquierda siguen siendo menos frecuentes frente a otras amenazas que enfrentan las autoridades estadounidenses.

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Uno de los episodios más recientes ocurrió en julio, cuando un grupo de cerca de una docena de personas atacó una instalación del Departamento de Seguridad Nacional en Texas con fuegos artificiales y pintura en aerosol. De acuerdo con las autoridades, parte de los involucrados abrió fuego posteriormente contra un agente de policía y varios empleados del lugar.

El caso terminó convirtiéndose en la primera investigación federal por terrorismo dentro de la ofensiva que la administración Trump ha prometido liderar contra organizaciones de izquierda en Estados Unidos.