La Casa Blanca culpó el lunes al “culto al odio de la izquierda” por el tiroteo ocurrido en una cena de gala de corresponsales celebrada en Washington, a la que asistió Donald Trump.

“El culto al odio de la izquierda contra el presidente y todos aquellos que le apoyan y trabajan para él ha provocado que varias personas resultaran heridas y murieran, y este fin de semana estuvo a punto de volver a ocurrir”, declaró en rueda de prensa la secretaria de prensa, Karoline Leavitt.
“Quienes constantemente tachan falsamente al presidente de fascista, lo consideran una amenaza para la democracia y lo comparan con Hitler para obtener réditos políticos, están alimentando este tipo de violencia”, agregó Leavitt.
ESCÁNDALO EXPLOSIVO. Karoline Leavitt EXPONE sin piedad a los demócratas que INCITAN a la VIOLENCIA contra Donald Trump.
— Jhonf Fonseca (@Jhonffonseca) April 27, 2026
La retórica tóxica de la izquierda no es “crítica política”. Es combustible para asesinos. Hoy, tras el intento de atentado en la cena de corresponsales de la… https://t.co/K4OEJ1bpg8 pic.twitter.com/uFUP3I40GH
Leavitt comenzó recordando el incidente y elogiando a Trump, diciendo: “La calma del presidente ante el caos, mientras otro individuo intentaba quitarse la vida, fue realmente admirable y algo que nunca olvidaré”.
“El presidente Trump es intrépido porque ama a este país y está dispuesto a arriesgar su propia vida para cumplir las promesas que hizo al pueblo estadounidense que lo eligió para el cargo más alto de la nación”, comenzó diciendo Leavitt.
“Si bien tenemos la fortuna de contar con un presidente intrépido, no deberíamos vivir en un país donde el miedo constante a la violencia política impregne nuestra sociedad a diario. Podemos y debemos tener desacuerdos firmes en este país”, agregó.
Leavitt, que estaba sentado junto al presidente Trump en ese momento, destacó su actitud serena durante el evento.

Un sospechoso armado fue detenido por guardias del Servicio Secreto antes de que pudiera entrar al abarrotado salón de baile del hotel donde Trump, la primera dama Melania Trump, el vicepresidente JD Vance y muchos otros altos funcionarios estadounidenses se habían reunido para la cena anual.
Se espera que el presunto autor de los disparos, Cole Tomas Allen, de 31 años, enfrente cargos por posesión de armas de fuego y agresión por intentar irrumpir en el evento celebrado en el salón de baile del hotel Washington Hilton y atacar a altos funcionarios de la administración.

Leavitt atribuyó a la dura retórica política el haber propiciado un ambiente en el que alguien pudiera querer atacar al presidente.
“No deberíamos vivir en un país donde impera un miedo tan constante a la violencia política”, afirmó.

La portavoz afirmó además que la animosidad dirigida contra el gobierno ya había provocado víctimas mortales en el pasado. Subrayó que el tiroteo del fin de semana representaba una clara repetición de episodios violentos anteriores vinculados a tensiones políticas.
