El empresario colombiano Álex Nain Saab, de 55 años, considerado durante años el principal operador financiero de Nicolás Maduro, compareció este lunes esposado y en uniforme de prisión ante una jueza federal en Miami, donde fue formalmente acusado de conspiración para lavar instrumentos monetarios en un esquema que, según la fiscalía, se extendió desde octubre de 2015 hasta enero de 2026. Si es hallado culpable, enfrenta una pena máxima de 20 años de prisión federal.
Saab llegó al Aeropuerto Ejecutivo de Opa-locka en Miami el fin de semana tras ser deportado desde Venezuela por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, en lo que el Gobierno venezolano describió como una medida administrativa, pero que en términos legales equivale a una extradición. La jueza Marty Fulgueira Elfenbein ordenó que permanezca detenido sin posibilidad de fianza hasta su próxima audiencia, fijada para el 24 de junio.
Lo que dice el ‘indictment’
La acusación formal del Departamento de Justicia, presentada en el Distrito Sur de Florida, describe un esquema de corrupción en dos etapas que usó como vehículo principal el programa venezolano de distribución de alimentos a sectores vulnerables, conocido como CLAP.
Según el indictment, Saab y sus cómplices sobornaron a funcionarios venezolanos para obtener contratos lucrativos del programa CLAP, mediante los cuales importaban alimentos de Colombia y México. Los ingresos generados eran transferidos a través de cuentas bancarias en Estados Unidos para promover y ocultar el esquema. La acusación señala —además— que Saab y sus socios falsificaron documentación para ocultar la naturaleza y el origen real de los suministros alimentarios.
A partir de 2019, cuando las sanciones estadounidenses golpearon las exportaciones venezolanas y en particular el petróleo, el esquema se expandió. Saab y sus cómplices aprovecharon sus vínculos con funcionarios del Gobierno para acceder a miles de millones de dólares en petróleo de PDVSA y venderlo bajo pretensiones falsas. Las ganancias de esas ventas ilegales también fueron transferidas a través de cuentas bancarias en Estados Unidos para ocultar el origen del dinero.
La acusación nombra a Maduro entre los funcionarios venezolanos a quienes Saab habría pagado sobornos mientras movía fondos a través de redes financieras internacionales. Los nuevos cargos son además más amplios que la acusación original de 2021, que se enfocaba en contratos de vivienda venezolanos. La nueva acusación incorpora el programa CLAP y un esquema de lavado que supera los 350 millones de dólares.
Saab fue arrestado originalmente en 2019 durante una escala técnica en Cabo Verde y extraditado a Estados Unidos, donde cumplió dos años de prisión por cargos de lavado de dinero. El presidente Joe Biden lo indultó en 2023 como parte de un intercambio de prisioneros con el gobierno de Maduro, en un intento fallido de la Casa Blanca por persuadir al régimen venezolano de celebrar elecciones libres.
Lo que no se sabía públicamente hasta ahora es que Saab tenía una doble vida. En 2022, sus abogados revelaron en una audiencia a puerta cerrada que el empresario había cooperado con la DEA durante años para desenredar la corrupción en el círculo íntimo de Maduro, y que como parte de esa cooperación había entregado más de 12 millones de dólares en ganancias ilegales.