La lujosa casa de Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, en la ciudad californiana de San Francisco fue atacada este viernes, 10 de abril, con un cóctel Molotov, según informó la empresa.
La Policía intervino tras el lanzamiento del explosivo contra la verja de la vivienda y, posteriormente, detuvo a un sospechoso frente a la sede de OpenAI, que también había amenazado con incendiar.
“Esta madrugada, alguien lanzó un cóctel Molotov contra la casa de Sam Altman” y amenazó con atacar la sede de la empresa, en San Francisco, declaró a la AFP un portavoz de OpenAI.
Se desconocen los motivos de los ataques, pero se producen en momentos en que la relevancia de Altman va en aumento debido al uso cada vez mayor de la inteligencia artificial, una tecnología vista por algunos como una amenaza para la sociedad.
El detenido por el ataque tiene 20 años, aunque la policía de San Francisco no ha revelado su identidad.
Los agentes respondieron alrededor de las 3:43 de la madrugada a un aviso sobre el lanzamiento de un artefacto incendiario contra una vivienda cerca de las calles Chestnut y Jones, en el barrio de Russian Hill.
El portavoz añadió que no hubo heridos: “Agradecemos profundamente la rapidez con la que la policía respondió y el apoyo de la ciudad para ayudar a mantener a salvo a nuestros empleados. El individuo se encuentra detenido y estamos colaborando con las fuerzas del orden en su investigación”.
En una inusual entrada en su blog personal, Altman confirmó el incidente en un mensaje acompañado de una foto de su marido y de su bebé de un año, con la intención de que esa imagen “disuadiera a la próxima persona” de cometer un acto semejante.
El directivo aprovechó para defender sus convicciones y hacer un llamamiento a una “desescalada de la retórica y los métodos” contra la industria de la IA.
Altman señaló, en primer lugar, un “artículo incendiario” sobre él publicado el lunes por The New Yorker.
El creador de OpenAI se refería a una investigación sobre su controvertida gestión de la empresa que desarrolló ChatGPT, titulada: “Sam Altman podría controlar nuestro futuro: ¿se puede confiar en él?”.
En el último mes, han arreciado también las preocupaciones sobre el uso de OpenAI por parte del Departamento de Defensa.
La propiedad, ubicada en el número 950 de Lombard Street, se asienta sobre una ladera prominente cerca de las famosas curvas de Lombard Street. Altman compró la finca en marzo de 2020 por 27 millones de dólares, un precio inferior a su precio de venta original de 45 millones de dólares, según The San Francisco Standard.