Un reporte de seguridad basado en imágenes satelitales señala que Pekín ha ganado al menos 15 km² de terreno en el arrecife Antílope, en el disputado mar de China Meridional.
China ha intensificado en los últimos meses la construcción de una isla artificial en el arrecife Antílope, en el mar de China Meridional, donde ha reclamado al menos 15 kilómetros cuadrados de nuevo terreno desde diciembre, según informes de organizaciones de análisis en seguridad basados en imágenes satelitales.
El desarrollo, que marca el primer gran proyecto de recuperación de tierras del gobierno chino en esta zona en varios años, se está llevando a cabo en una de las regiones marítimas más estratégicas del mundo, por donde transita una parte significativa del comercio global.
De acuerdo con estos reportes, el proceso de ampliación del arrecife, ubicado en el archipiélago de las Paracel, se ha acelerado mediante operaciones de dragado y relleno, una técnica que China ha utilizado previamente para transformar formaciones naturales en plataformas con infraestructura permanente.
Un análisis citado por la Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia indica que la superficie ganada supera los 15 kilómetros cuadrados, lo que convertiría al arrecife en una de las mayores instalaciones construidas por China en esa zona.
Imágenes satelitales muestran que el nuevo terreno presenta formas y extensiones compatibles con el desarrollo de infraestructura como pistas de aterrizaje, puertos y otras instalaciones, similares a las que Pekín ha construido en otras islas artificiales en el mar de China Meridional.
El arrecife Antílope se encuentra en una zona bajo control de China, pero también reclamada por otros países, entre ellos Vietnam y Taiwán, en el marco de las disputas territoriales que persisten en esta región. Las obras han generado reacciones en la región. El mismo Vietnam ha expresado su rechazo a las actividades de recuperación de terreno, calificándolas como una violación de sus reclamaciones territoriales.
El mar de China Meridional es considerado un punto estratégico tanto por razones comerciales como militares. Se estima que una proporción significativa del comercio marítimo mundial transita por estas aguas, lo que ha convertido la zona en un foco constante de tensiones entre China y otros países del sudeste asiático, así como con Estados Unidos.
La construcción de islas artificiales es ahora una de las principales herramientas utilizadas por China para reforzar su presencia en el área. Este proceso consiste en el dragado de arena y sedimentos que luego se depositan sobre arrecifes para crear superficies habitables o aptas para infraestructura.
En la última década, Pekín ha desarrollado una red de instalaciones en distintos puntos del mar de China Meridional, algunas de ellas equipadas con pistas de aterrizaje, sistemas de radar y capacidades militares.
Las autoridades chinas no han detallado públicamente el alcance total del proyecto, mientras continúan los trabajos de expansión sobre el arrecife, que podría convertirse en un nuevo punto clave dentro de su infraestructura en aguas disputadas.