SEMANA: ¿Cómo ve el panorama en estos momentos en Perú? La situación está muy reñida: es cuestión de unos pocos votos entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez.

Clara Elvira Ospina: Sí, está muy reñida, pero todo indica que ya no hay posibilidad de que Roberto Sánchez rebase a Keiko Fujimori. Está por debajo por unos 1.000 votos, y lo que queda pendiente, cerca de 1.400 votos, está todo a favor de Keiko Fujimori. Hay unas actas impugnadas, y la mayoría de esas actas son en Lima, donde Keiko Fujimori obtuvo el 66 por ciento de los votos. Las impugnaciones en el resto del país son menores y, además, no tienen la misma cantidad de votantes. Hay alegaciones de Roberto Sánchez para recontar votos y anular algunas actas. Fuerza Popular también ha pedido la anulación de algunos votos en Puno, lo que le quitaría unos 5.000 votos a Roberto Sánchez y unos 700 a ella, con lo cual él perdería más. Pero probablemente nada de eso ocurra, como no ocurrió en primera vuelta. Son revisiones técnicas: firmas faltantes, sumas mal hechas o actas poco legibles. El jurado electoral revisa y valida. En ese sentido, hay muy pocas posibilidades de que cambie el resultado.

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SEMANA: ¿De dónde vienen las alegaciones de Roberto Sánchez para pedir la nulidad de esas actas? ¿Realmente tienen algún sustento o son más una medida política desesperada?

C.O.: En Perú, durante los últimos años, se ha instalado una gran desconfianza hacia el sistema electoral, promovida en buena medida por Keiko Fujimori. Ella fue la principal impulsora del relato del fraude en 2021. Sus asesores y defensores pasaron cinco años diciendo que le habían robado las elecciones. Incluso hasta pocos días antes de esta primera vuelta seguían sosteniendo que Keiko había ganado en 2021. Eso minó la credibilidad del sistema electoral. Hoy Keiko Fujimori dice que no tiene ninguna duda sobre los resultados, pero también porque va ganando. Con ese antecedente y con el desgaste que ha sufrido la credibilidad de las autoridades electorales, el equipo de Roberto Sánchez también ha optado por pedir revisiones.

Keiko Fujimori lidera el conteo y sería la nueva presidenta de Perú tras cuatro intentos. Foto: AFP

SEMANA: Este proceso electoral peruano es muy demorado. Como usted nos explicaba, sigue siendo muy manual y no existe un sistema de preconteo. ¿Nunca ha habido intentos de modernizarlo?

C.O.: No, no los ha habido. Quienes han estado en el Congreso han hecho muchas modificaciones al sistema electoral, pero, generalmente, pensando en su propio beneficio. Por ejemplo, eliminaron las elecciones primarias porque muchos partidos ya tenían definidos sus candidatos y no les interesaba someterlos a ese proceso. Lo que en Perú se conoce como el “pacto mafioso”, como lo llama buena parte de la opinión pública, impulsó numerosas reformas electorales, pero nunca abordó el problema de fondo: la ausencia de un preconteo y la necesidad de que todo el material llegue físicamente. Además, Perú es uno de los países con mayores niveles de desconfianza institucional y social según distintas mediciones. Esa desconfianza hace que muchos prefieran mantener un sistema extremadamente rígido, en el que todo debe llegar en físico. No confían en fotografías, transmisiones digitales o mecanismos electrónicos. Quieren ver el acta original y, por ahora, todo indica que el sistema seguirá funcionando de esa manera.

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SEMANA: ¿Hay alguna fecha estimada de cuándo puede ser ya decretado el ganador?

C.O.: No. Se supone que se ha hecho un cálculo de que el 16 de julio sería la proclamación. Porque tienen que terminar las mil y pico de actas observadas; van a los jurados electorales especiales.

Roberto Sánchez exige reconteo y hasta anular los resultados de algunas mesas. Foto: AP

SEMANA: Esta es la cuarta vez que Keiko Fujimori aspira a la presidencia. ¿Por qué esta vez lograría ganar después de tres intentos fallidos?

C.O.: Hay una combinación de factores. De hecho, hay quienes en Perú dicen que este triunfo también es una derrota. Estar apenas a 1.000 votos de un candidato que nunca había competido por la presidencia, que tuvo menos recursos y menos respaldo mediático, no deja de ser un resultado ajustado para alguien que lleva casi dos décadas en campaña. Keiko llegó a esta elección con ventajas importantes. Tenía detrás a un partido consolidado, más financiación, experiencia acumulada y el respaldo de buena parte del empresariado y de los medios tradicionales. Además, Roberto Sánchez no era un candidato especialmente fuerte ni un gran orador. Pero hubo un factor adicional: la muerte de Alberto Fujimori. Durante años, Keiko intentó tomar distancia de su padre. Reconoció algunos de sus errores, pidió perdón por abusos cometidos durante su gobierno y buscó construir una identidad propia. Eso no le funcionó electoralmente. Tras la muerte del expresidente, decidió asumir plenamente el legado fujimorista. Comenzó a presentarse como la continuadora de su padre y a prometer que gobernaría con la misma firmeza con la que él enfrentó a Sendero Luminoso. Ese mensaje terminó conectando con una parte importante del electorado.

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SEMANA: Pero, si gana, ¿por qué dice que también es una especie de derrota?

C.O.: Porque el resultado deja al descubierto un país profundamente dividido. Keiko gana gracias al voto del exterior, donde obtuvo una ventaja muy amplia. Pero, si uno observa únicamente el territorio peruano, Roberto Sánchez tuvo un desempeño muy fuerte en amplias zonas del país. Eso habla de una gobernabilidad complicada. El tema de la inseguridad jugó a su favor. Perú vive una crisis muy fuerte por las extorsiones y la delincuencia. Keiko logró instalar una promesa de orden y seguridad asociada al recuerdo del gobierno de Alberto Fujimori. Su mensaje fue claro: así como su padre derrotó a Sendero Luminoso, ella derrotará a la criminalidad. Ese discurso caló en una población muy golpeada por la inseguridad y terminó siendo uno de los factores decisivos de su victoria.

SEMANA: Causa curiosidad la inestabilidad política que ha vivido Perú, con diez presidentes en diez años. ¿Con Keiko Fujimori es mucho menos probable que se repita una crisis de ese tipo?

C.O.: Claro. Una de las razones es que el fujimorismo ha sido protagonista de buena parte de las crisis políticas de los últimos años. Si el fujimorismo llega ahora a la presidencia, es difícil imaginar que impulse un proceso contra sí mismo. Keiko Fujimori cuenta, además, con una posición fuerte en el Congreso y con una coalición política que difícilmente le daría la espalda. Por eso, la posibilidad de una vacancia presidencial como las que vimos en años anteriores es mucho menor. De hecho, durante la campaña, uno de sus principales mensajes fue precisamente la estabilidad. Su sector político participó en los procesos que terminaron con las salidas de Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra y, posteriormente, en la caída de Pedro Castillo.

Clara Elvira Ospina. Foto: Archivo Personal

SEMANA: Ha provocado mucho revuelo un mensaje del presidente Gustavo Petro contra Keiko Fujimori en el que compartió un video antiguo y volvió a cuestionarla a ella y a su padre, Alberto Fujimori. ¿Eso ha tenido algún efecto en Perú?

C.O.: No, ninguno. Lo que ocurre es que la relación entre Gustavo Petro y Keiko Fujimori viene deteriorada desde la crisis política que siguió a la caída de Pedro Castillo. Cuando Dina Boluarte asumió la presidencia, Keiko Fujimori acudió al Palacio de Gobierno para respaldarla. En ese contexto, Petro defendió a Castillo y sostuvo que había sido víctima de un golpe de Estado. La respuesta de Keiko fue muy dura. Lo calificó de guerrillero y terrorista, y le pidió que no se metiera en los asuntos del Perú. Pero, sinceramente, en Perú eso tuvo muy poco impacto. Las relaciones entre los Gobiernos de Colombia y Perú están deterioradas desde hace varios años. No hay embajadores y el vínculo diplomático atraviesa uno de sus momentos más fríos.