Terry Cole, director de la Administración para el Control de Drogas (DEA), le envió un mensaje a la Policía de Colombia tras lo que la incautación de 7.6 toneladas de cocaína en Cartagena y que fue anunciada por el presidente Abelardo De La Espriella.
El jefe de Estado calificó esto como un “golpe histórico” en contra del narcoterrorismo. Al parecer, esta droga tenía como destino Países Bajos, en Europa.
En la operación participaron miembros de la DEA, por lo que su director no dudó en pronunciarse y lo hizo a través de su cuenta de X enviando un mensaje a las autoridades colombianas.
“Nuestro compromiso con la Policía de Colombia y nuestra firme determinación de proteger a los ciudadanos estadounidenses son innegociables”, escribió en la mencionada red social.
Cole destacó que este trabajo en conjunto ayudará a debilitar a las organizaciones criminales. “Juntos, nos mantenemos hombro con hombro contra los cárteles, la corrupción y las organizaciones criminales transnacionales que amenazan nuestra seguridad nacional”, señaló.
“Nuestra misión es clara: defender nuestra patria, mantener la justicia y proteger al pueblo estadounidense”, concluyó.
Este pronunciamiento se da horas después del que hizo el presidente De La Espriella, en el que aseguró que se trataba de la mayor incautación que se ha realizado en los últimos 10 años.
Asimismo, el mandatario destacó que estos son los resultados que se logran gracias al trabajo de cooperación que se tiene entre las autoridades de dos países.
“Del narcotráfico se alimentan todas las formas de violencia, por eso lo tenemos que combatir con total determinación, no solamente sobre la incautación, sino además frente a los cultivos ilícitos”, expresó.
En ese sentido, sostuvo que es necesario comenzar a fumigar, ya que, desde su punto de vista, de nada sirve incautar la droga mientras se sigue produciendo más y no se combate la raíz de la que se desprende este negocio ilícito.
Esta operación se suma a otras acciones que se han venido realizando en cooperación con las autoridades estadounidenses y que dejan en evidencia el giro drástico que se dio a la política de seguridad comparada con la que se tuvo durante los cuatro años del gobierno de Gustavo Petro.