El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sugirió una vez más que podría optar por una “toma” de Cuba y especificó que podría ser “amistosa”.
“Puede ser una adquisición amistosa. Puede que no lo sea. No importaría porque están hechos polvo, como dicen. No tienen energía. No tienen dinero. Están en serios problemas desde el punto de vista humanitario”, dijo.
Después, el mandatario elogió el trabajo del secretario de Estado de los Estados Unidos: “Marco Rubio está haciendo un trabajo excelente, creo que pasará a la historia como el mejor secretario de Estado de la historia”, dijo.
“Confían en Marco y el pueblo estadounidense también, ha tenido éxito donde quiera que ha estado, también habla su idioma lo cual es bueno”, dijo Trump.
El pasado 7 de marzo, el mandatario estadounidiense afirmó que Cuba “vive sus últimos momentos”, durante la cumbre Escudo de las Américas, en Doral (Florida), a la que invitó a una docena de líderes afines para abordar la lucha contra los cárteles en el continente.
“Cuba está en sus últimos momentos de vida tal como es”, declaró el mandatario. “Están al final del camino. No tienen dinero, no tienen petróleo. Tienen una mala filosofía y un mal régimen que lleva ahí demasiado tiempo”, añadió.
Trump mencionó asimismo que el gobierno comunista de La Habana estaba “negociando” con el secretario de Estado, Marco Rubio, y él mismo, sin dar más detalles.
Las relaciones entre Washington y la isla atraviesan un nuevo periodo de turbulencias en las últimas semanas.
Tras el derrocamiento y la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a principios de enero, Estados Unidos exigió al gobierno interino en Caracas que suspendiera los suministros de petróleo a su aliada Cuba.
El bloqueo energético impuesto de facto por Washington a Cuba, adonde no ha llegado ningún petrolero desde el 9 de enero, ha agravado la larga crisis económica y los apagones recurrentes que afronta la población.
Cabe recordar que el coordinador de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado de Estados Unidos se reunió en La Habana con los máximos representantes de la Iglesia católica en Cuba, según informó la embajada estadounidense, en momentos de creciente tensión entre ambos países.
La Iglesia católica tuvo un papel clave como mediadora en el deshielo de relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana en 2015, tras casi seis décadas de distanciamiento y confrontación política.