La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría preparando un acuerdo económico con la dictadura de Cuba que podría anunciarse pronto, según reveló el diario estadounidense USA Today, citando a dos fuentes con conocimiento directo de las conversaciones dentro del Gobierno.
De acuerdo con ese reporte, el posible pacto incluiría flexibilizar algunas restricciones para que ciudadanos estadounidenses viajen a La Habana, una medida que el mandatario podría adoptar sin necesidad de aprobación del Congreso.

Aunque los detalles del acuerdo aún no son públicos, las conversaciones habrían abordado un paquete más amplio de cambios políticos y económicos en la isla, incluyendo acuerdos en sectores estratégicos como puertos, energía y turismo, así como la eventual eliminación de algunas sanciones impuestas a La Habana.

Al mismo tiempo, el esquema negociado por el Gobierno de Estados Unidos permitiría la permanencia de la familia Castro en la isla, lo que sugiere que Washington estaría explorando una transición política gradual en lugar de una ruptura abrupta con el actual sistema. Este enfoque apunta a impulsar cambios en Cuba mediante acuerdos económicos y presión estratégica, evitando una confrontación directa con el régimen comunista.
Uno de los aspectos más sensibles del acuerdo, según la información publicada por USA Today, es que las discusiones contemplan una posible “vía de salida” para el presidente cubano Miguel Díaz‑Canel, con quien el presidente Donald Trump mantiene una dura confrontación por el futuro de la isla, tras más de 60 años de régimen.


El eventual acuerdo se produce en un momento de fuerte presión de Washington sobre los aliados de La Habana en la región. Tras la captura del líder venezolano Nicolás Maduro y la interrupción de los envíos de petróleo desde Venezuela, analistas consideraban que Cuba podría convertirse en el siguiente objetivo de una ofensiva para provocar un cambio de régimen.

Sin embargo, el reporte citado de USA Today indica que la Casa Blanca estaría apostando por una estrategia distinta, al intentar negociar transformaciones económicas que prioricen intereses estadounidenses, en lugar de impulsar un derrocamiento directo del Gobierno cubano, marcando una diferencia con el enfoque que ha llevado en Venezuela o Irán.
