El equipo neerlandés de búsqueda y rescate urbano (USAR) anunció este miércoles, primero de julio, el fin de su misión en Venezuela, tras varios días de trabajo en las zonas afectadas por los terremotos del 24 de junio, que han dejado al menos 2.295 muertos. La decisión responde a la baja probabilidad de encontrar sobrevivientes bajo los escombros y al aumento de otras necesidades urgentes.
“Las posibilidades de encontrar ahora a personas con vida ya son muy reducidas. En este momento se necesita mucho más otro tipo de ayuda”, señaló Jorg van Waardhuizen, integrante del equipo, al canal público neerlandés NOS.
El equipo, compuesto por 64 especialistas, ocho perros de rescate y material especializado, llegó a Venezuela el viernes por la noche y estableció su base de operaciones en La Guaira, una de las zonas más devastadas por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5. Trabajó “día y noche” junto a los servicios de emergencia venezolanos y otros equipos internacionales, y aportó expertos al centro internacional de coordinación de la ayuda humanitaria.
USAR admitió no haber logrado rescatar con vida a ninguna persona durante la misión, aunque colaboró con otros equipos internacionales que sí encontraron sobrevivientes. Entre ellos, un equipo jordano localizó ayer a un niño de tres años bajo los escombros.
El subcomandante del equipo, Martin Evers, fue directo sobre el peso emocional de la misión. “Regresamos con sentimientos encontrados, porque queda muchísimo por hacer en un país que ya atravesaba una crisis humanitaria antes de estos terremotos”, afirmó. También destacó que la solidaridad internacional desplegada en los últimos días “ha sido conmovedora” y subrayó que “la humanidad va más allá de las fronteras, especialmente en catástrofes como esta”.
Antes de regresar a los Países Bajos, el equipo viajará este jueves a Curazao, donde sus integrantes serán sometidos a revisiones médicas y evaluaciones psicológicas. Está previsto que aterricen el domingo por la mañana en la base aérea de Eindhoven.
Según las últimas cifras oficiales de Caracas, los servicios de emergencia han rescatado a 6.461 personas, cifra que podría acercarse a las 20.000 si se incluye a quienes lograron salir por sus propios medios o fueron ayudados por familiares y vecinos. El saldo de muertos asciende a al menos 2.295, con cifras que siguen actualizándose a medida que avanzan los trabajos de remoción de escombros.
Los dos terremotos, que ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia en una secuencia sísmica conocida como “doblete”, dejaron cuantiosos daños en viviendas, infraestructura, activos económicos y comercios en la zona norte del país. Venezuela ya atravesaba una crisis humanitaria antes de los sismos, lo que agrava las condiciones de atención a las poblaciones afectadas y complica la respuesta del Estado.
La organización señaló que en este momento las necesidades más urgentes sobre el terreno son tiendas de campaña, atención médica y suministros básicos para las comunidades que perdieron sus viviendas.