Con una audiencia de 241 millones de seguidores, Elon Musk difundió un cálculo compartido originalmente por un simpatizante de Donald Trump y comentó: “Las cifras no encajan”.
El análisis que republicó plantea dudas sobre la posibilidad de que se produzca un cambio en el resultado electoral.
“Para comprender lo poco probable que sería, basta con observar que todos los candidatos descartados en la primera vuelta obtuvieron, en conjunto, 9,33 millones de votos”, señala la publicación.
La relación de Elon Musk con Brasil ha pasado de la cooperación empresarial a un enfrentamiento político y judicial, especialmente desde 2024.
En mayo de 2022, Musk visitó el país y se reunió con el entonces presidente, Jair Bolsonaro, para abordar la conectividad rural y la protección de la Amazonía mediante tecnologías satelitales de SpaceX. El encuentro fue interpretado también como un respaldo político a Bolsonaro.
Tras la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de 2022, Musk sugirió, sin aportar pruebas, que empleados de Twitter podrían haber favorecido a candidatos de izquierda durante la campaña.
El episodio tiene lugar en un contexto de creciente inquietud por la posible influencia política de las plataformas digitales y la intervención de actores extranjeros en las elecciones brasileñas.
Días antes, Elon Musk, propietario de la red social X, había comentado públicamente una gráfica difundida por Polymarket, una plataforma de apuestas, en la que el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), aparecía con un 58 %, mientras que el actual mandatario y aspirante a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, registraba un 42 %.
Ante estos datos, el empresario reaccionó con una breve expresión de sorpresa: “¡wow!“.
Por su parte, Flávio Bolsonaro dijo este domingo que pedirá la anulación de la segunda vuelta de las elecciones en Brasil, tras perder frente al presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva.
“Es imposible reconocer el resultado” y “voy a pedir la anulación de estas elecciones”, dijo en Brasilia el senador, quien arremetió contra la extensión de dos horas del horario de apertura de los centros de votación, una situación que, según el bolsonarismo, benefició a Lula.