La embajada estadounidense en Caracas reanudó este lunes sus operaciones, tras siete años de relaciones diplomáticas interrumpidas, informó el Departamento de Estado.
Estados Unidos y Venezuela anunciaron el 5 de marzo que iban a restablecer sus relaciones, pero hasta este lunes las operaciones diplomáticas se llevaban a cabo a distancia, desde la embajada en Bogotá.
“Desde marzo de 2019, la labor diplomática de Estados Unidos con Venezuela se ha llevado a cabo a través de la Unidad de Asuntos de Venezuela (VAU), la oficina diplomática provisional del Gobierno de Estados Unidos en Venezuela, ubicada en la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, Colombia”, se lee en el comunicado.
“Hoy, retomamos formalmente las operaciones en la Embajada de Estados Unidos en Caracas, lo que marca un nuevo capítulo en nuestra presencia diplomática en Venezuela”, aseguró el Departamento de Estado de Estados Unidos.
En enero, la embajadora Laura F. Dogu llegó a Caracas para liderar las gestiones del gobierno estadounidense en Venezuela como encargada de negocios.
“El equipo de la embajadora Dogu está restaurando el edificio de la cancillería de la Embajada de Estados Unidos en Caracas para preparar el regreso del personal lo antes posible y la eventual reanudación de los servicios consulares”, dice el texto publicado por la cuenta oficial de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental.
“La reanudación de las operaciones en la Embajada de Estados Unidos en Caracas es un hito clave en la implementación del plan de tres fases del presidente para Venezuela y fortalecerá nuestra capacidad de interactuar directamente con el gobierno interino venezolano, la sociedad civil y el sector privado”, concluyó.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, ha señalado que con la reactivación de las operaciones diplomáticas avanza el plan de tres fases ideado por la Casa Blanca, que habla de estabilización, recuperación económica y la reconciliación política.
Desde la detención de Maduro en enero de este año, preso en una cárcel de Nueva York mientras avanza su proceso judicial por delitos de narcotráfico, Rodríguez ha conseguido los elogios de Donald Trump, que ha celebrado que su país esté ganando mucho dinero al mismo tiempo que al país sudamericano le va mejor.
Bajo la atenta mirada de Trump, Rodríguez ha reabierto la industria petrolera a financiación extranjera, anunciado una amnistía y remodelado el Gobierno y las Fuerzas Armadas, con salidas tan sonadas como la de Vladimir Padrino de la cartera de Defensa diez años después, en lo que parece un evidente intento por neutralizar cualquier conato de rebelión.
Maduro está acusado de conspiración por “narcoterrorismo”, conspiración para importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos y conspiración para la tenencia de esas armas.