En medio del nuevo auge de las migraciones a Estados Unidos, donde diariamente miles de personas intentan cruzar la frontera en busca de un mejor futuro, y luego de que, en semanas pasadas, medios de todo el mundo reportan la fatídica muerte de 53 personas al interior de un tráiler, víctimas del sofoco y las altas temperaturas, las autoridades de ese país han agudizado sus medidas frente al tráfico ilegal de personas por sus zonas de frontera.

La realidad evidencia que, frente a las medidas extremas implementadas por Estados Unidos para evitar el ingreso de ilegales, las estrategias empleadas por estos, son cada vez más osadas, lo que a su vez representa un mayor riesgo, dadas también las condiciones de los terrenos por donde han optado pasar para evadir a las autoridades.

Así, desde la década de los 90, el fenómeno de la migración ilegal en Estados Unidos es un tema que ocupa cada vez un papel más relevante en la agenda de los gobiernos de los estados que, como Texas, se ven afectados por la llegada de inmigrantes, un fenómeno que también está marcado, según detallan medios locales, por las ingentes brechas sociales.

Según detallan medios internacionales, el fenómeno de la migración y la forma en la que Estados Unidos ha buscado controlarlo, también se ha convertido en factor de análisis por parte de la academia a partir de mediados de la década de los 90, evidenciando como, con el paso del tiempo, las medidas policiales y la destinación de recursos, también para la adopción de herramientas tecnológicas de control, han venido en un auge vertiginoso.

De acuerdo con datos recaudados por medios para público latino en Estados Unidos, en lo corrido de los últimos caso 30 años, el pie de fuerza en la frontera ha pasado de poco más de 4.000 agentes a 20.000, una tendencia que implica un crecimiento del 500 %.

El trato de la Patrulla Fronteriza a los migrantes haitianos, dicen, es solo el último en una larga historia de políticas discriminatorias de Estados Unidos y de indignidades que enfrentan los negros, lo que generó una nueva ira entre los estadounidenses de origen haitiano, los defensores de los inmigrantes negros y los líderes de los derechos civiles. Foto AP / Félix Márquez. | Foto: AP

En ese mismo sentido, los datos de la destinación presupuestal muestran como los dineros destinados al control fronterizo han evolucionado de 400 millones de dólares en los años 90, a cerca de 4.900 de estos en las recientes vigencias.

En el marco de la batalla contra la inmigración ilegal, la disuasión también juega un papel determinante, por parte de las autoridades, lo que impulsa a los migrantes a optar por buscar pasos remotos, que incluso, debido a su alta peligrosidad y complicación, hacen que muchos perezcan en el intento, o simplemente desistan de ello.

En el marco de lo anterior, las autoridades estadounidenses han buscado que la geografía juegue como un aliado, no obstante, esto no ha tenido el resultado esperado, pues, en vez de lograr que los migrantes desistan de sus maniobras, ha hecho que cada vez existan mayores estrategias para superar pasos aún más peligrosos, haciendo incluso, que quienes desconocen los peligros reales, se dejen guiar a través de ellos, o se sometan a ellos, a través de los llamados coyotes, quienes han encontrado en la ilegalidad del paso transfronterizo, un escenario de negocio, que nada piensa en el bienestar de sus clientes; los migrantes.

Las cifras inciertas

Sobre los datos de las muertes derivadas de las travesías ilegales para acceder a Estados Unidos, medios locales de Estados Unidos advierten que si bien estas son elevadas, no siempre logran representar una realidad cercana a la que en efecto ocurre en los pasos ilegales, afirmando que las condiciones mismas de la ilegalidad, hacen que el número de desaparecidos esté bajo un subregistro.

En ese mismo sentido, estos medios precisan que las condiciones agrestes de los pasos fronterizos usados habitualmente para el tránsito ilegal, hacen que los cuerpos hallados, de los migrantes que perecen en el camino, sea solo una parte, pues muchos de ellos se descomponen, se los lleva el río (en el caso del Río Bravo), e incluso, sus cadáveres sean objeto de ‘banquetes’ por parte de animales de carroña como chacales, y buitres.

Aún, con el subregistro advertido, las cifras frente a la situación son realmente alarmantes, pues, según las estadísticas de la Patrulla Fronteriza, se estima que el promedio anual de muertes ocurridas en el periodo entre 1998 y 2021, se calcula en poco más de 359; lo que indica que, al menos un cuerpo de migrantes que no alcanzaron el sueño americano, fue hallado cada día.

Migrantes caminan en una caravana para cruzar el país y llegar a la frontera con Estados Unidos, mientras los líderes regionales se reúnen en Los Ángeles para discutir la migración y otros temas, en Tapachula, México, el 6 de junio de 2022. Foto REUTERS/Quetzalli Nicte-Ha | Foto: REUTERS

Sin embargo, las estadísticas muestran años que estuvieron muy por encima del promedio. Por ejemplo, el año 2021, reportó una cifra de fallecidos de 557.

Entre los retos, tanto para el control de los pasos ilegales, como para la oportuna recuperación de cuerpos de personas que eventualmente pierden la vida, es importante destacar que esa es una de las fronteras, quizá más extensas el mundo, con cerca de 3.200 kilómetros de extensión en la línea que divide a México y Estados Unidos.

Sobre los datos reportados, y en la misma senda del subregistro, se estima que, en sectores como el de Arizona, el número real de muertes puede incluso duplicar el que se refiere en los reportes de los años comprendidos entre 2015 y 2019.

En el sentido de la peligrosidad, también se encuentra el sentido inhumano de muchos de los llamados traficantes de personas, personas que han generado negocio en torno al anhelo de miles de migrantes por llegar a Estados Unidos; en ese sentido, a estos “comerciantes”, más que el número de casos exitosos, les interesa el número de clientes, sin importar que muchos de ellos queden por el camino, en una cadena que cada vez está más marcada por los abusos hacia los migrantes, y donde cada necesidad, a subsanar ‘tiene un costo’.