El partido Likud, liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, acusó a las formaciones políticas árabes de haber manipulado las elecciones legislativas celebradas el martes 27 de octubre y exigió una investigación inmediata por presuntas irregularidades en distintos centros de votación.
La denuncia fue difundida a través de sus canales oficiales y reclama la intervención de la Policía israelí, el servicio de inteligencia interior Shin Bet y la Comisión Electoral Central.
En su comunicado, la formación aseguró que las elecciones fueron “robadas” mediante supuestos delitos de soborno, amenazas, violencia, falsificación y utilización de programas informáticos prohibidos para movilizar votantes.
El partido sostuvo que estaba entregando cientos de testimonios y elementos probatorios a las autoridades para respaldar sus acusaciones.
Entre las presuntas irregularidades enumeradas por Likud figuran miles de sobres que, según la formación, contenían dinero en efectivo junto con papeletas del partido Ra’am.
También denunció amenazas contra integrantes de las mesas electorales, la presencia simultánea de varias personas detrás de las cabinas de votación, sufragios con identidades duplicadas y diferencias entre el número de sobres depositados y los votantes registrados. Estas afirmaciones no demuestran por sí solas que haya existido un fraude electoral generalizado.
La denuncia se produjo después de que Ra’am y la Lista Conjunta, dos fuerzas políticas encabezadas por representantes de la minoría árabe, registraran un resultado electoral destacado.
Las proyecciones publicadas tras los comicios apuntaban a que ambas agrupaciones podrían alcanzar conjuntamente hasta 19 escaños en la Knéset, el Parlamento israelí, una representación que podría resultar decisiva para las negociaciones encaminadas a formar una nueva coalición.
El avance de estas fuerzas complicaría las aspiraciones del bloque de Netanyahu, que no tendría asegurada la mayoría parlamentaria necesaria para gobernar. La Knéset cuenta con 120 integrantes y se necesitan al menos 61 escaños para alcanzar una mayoría.
En ese contexto, el respaldo de los partidos árabes podría convertirse en un factor determinante para las fuerzas opositoras que buscan desplazar al actual primer ministro.
No obstante, la Comisión Electoral Central afirmó que estaba examinando las denuncias presentadas por las distintas agrupaciones políticas. Según informó The Times of Israel, el organismo recibió la solicitud de Likud y la incorporó a su procedimiento de supervisión de la integridad electoral, que contempla la revisión de posibles errores e irregularidades reportados por los partidos.
La comisión también había señalado, antes de la nueva denuncia, que no existían indicios de manipulación sistemática de las papeletas, aunque aseguró que los reportes individuales estaban siendo atendidos.
Esta posición introduce un matiz importante frente a las declaraciones de Likud, que presentó sus acusaciones como una afectación grave de los resultados electorales.
La controversia se suma a las tensiones que marcaron la campaña electoral, durante la cual Netanyahu cuestionó la posibilidad de que las formaciones árabes participaran en una eventual coalición opositora.
El aumento de su representación parlamentaria podría alterar las negociaciones políticas posteriores a la votación.
Por ahora, las acusaciones de fraude formuladas por Likud deben distinguirse de los hechos que puedan establecer las investigaciones. La entrega de testimonios y documentos, anunciada por el partido, no constituye por sí misma una prueba concluyente de que los resultados hayan sido alterados.
La respuesta de las autoridades electorales y de los organismos de seguridad será determinante para establecer si existieron infracciones, quiénes serían responsables y si alguna irregularidad tuvo consecuencias sobre el escrutinio.
Mientras continúa el conteo, Israel afronta una nueva etapa de incertidumbre política, en la que las denuncias sobre la transparencia electoral coinciden con las dificultades para definir una mayoría parlamentaria.