Las autoridades de Corea del Norte descartaron la puesta en marcha de un proceso real de desnuclearización en la península de Corea debido a la postura “hostil” de Estados Unidos, que calificaron de “persistente” y propia de un país que es “cada día más peligroso”.
En este sentido, un portavoz del Ministerio de Exteriores aseguró que el armamento nuclear de Corea del Norte permite “garantizar la contención” ante la “grave situación” a la que hace frente el país, que cada día asume “más riesgos” por las políticas estadounidenses a pesar de los intentos de acercamiento de la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump.
“Nuestras armas son una garantía absoluta para defender nuestra soberanía y esto permite. Tenerlas es la opción correcta y responsable para poder asegurar que existe una paz y una seguridad en la región”, señaló, según un comunicado recogido por la agencia estatal norcoreana KCNA.
“Esta postura no puede ser diluida ni debilitada por la expresión repetida de Estados Unidos, que sigue apostando por esa desnuclearización”, aclaró, al tiempo que alertó de que la “confrontación” entre las partes “puede verse claramente”.
Así, acusó a Washington de haber mostrado “abiertamente” su intento “hostil, sumamente siniestro y perverso, de empañar la imagen de nuestro país y generar inestabilidad interna al hablar de supuestos abusos contra los derechos humanos”.
Además, criticó la decisión de las fuerzas estadounidenses de seguir adelante con maniobras militares conjuntas junto a Japón y Corea del Sur, las cuales “constituyen una amenaza para Corea del Norte y los países de la región”. “También perpetra actos de espionaje aéreo y otras provocaciones militares”, aseveró.
“La administración Trump ha reafirmado plenamente su invariable política hostil de violar arbitrariamente la soberanía, el sistema político y los intereses de seguridad del país mediante la farsa de la desnuclearización, la campaña de desprestigio en materia de derechos humanos y las amenazas militares”, dijo.
Por ello argumentó que Estados Unidos muestra cada vez una “postura de confrontación más clara en términos de retórica y comportamiento” y “se ha convertido en una de las causas de las crecientes tensiones en la península de Corea”.
“Seremos cada vez más resolutivos y claros a la hora de ejercer la defensa de nuestra soberanía y sostener los intereses supremos del país”, apuntó, en clara contraposición con la maniobra de acercamiento de Trump.
A pesar de los gestos de Trump, Corea del Norte ha mostrado pocas señales de reciprocidad, pues ha lanzado misiles y condenado tanto los ejercicios como la aprobación por parte de Washington de ventas de armas a Corea del Sur y los planes de financiar programas para documentar los abusos contra los derechos humanos en el Norte.