SEMANA: Para empezar, ¿cuál es su lectura del panorama político en Perú de cara a las elecciones de este domingo?
Pedro Pablo Kuczynski: Se está consolidando poco a poco, pero hay 36 candidatos a la presidencia, 36. Va a ser una elección complicada. Además, está volviendo a crearse el Senado y se está tratando de hacer en una sola cédula (tarjetón) la elección al Senado, la presidencial, la de diputados y la del Parlamento Andino. El Senado está dividido en dos: los senadores de lista nacional, elegidos por proporcionalidad, y los senadores provinciales, uno por cada región y cuatro por Lima. Es un sistema complejo y hay preocupación de que muchos votos no cumplan todas las reglas necesarias para ser válidos.
SEMANA: Con tantos candidatos, ¿a quién ve como favorito?
P.K.: Las encuestas dicen que Keiko Fujimori está arriba, con un 15 por ciento más o menos. Después la sigue un grupo que se va cerrando. Entre ellos está Rafael López-Aliaga, exalcalde de Lima, o Carlos Álvarez, un cómico y actor bien conocido. También hay dos candidatos de la izquierda: el ingeniero Alfonso López-Chau, que fue rector de la Universidad de Ingeniería, y Roberto Sánchez, del mismo partido de Pedro Castillo, quien fue sacado de la presidencia hace unos años. Entonces, la pregunta es: ¿va a haber una segunda vuelta o va a seguir todo muy confuso como ahora? No lo sabemos.
SEMANA: ¿Cómo se explica que haya tantos candidatos y niveles de intención de voto tan bajos?
P.K.: Yo creo que, en parte, es por la descomposición del sistema político, que empezó cuando los fujimoristas me sacaron de la presidencia. Desde esa época hubo también un referéndum promovido por el señor Vizcarra, que fue mi vicepresidente y participó en ese proceso. Se creó un sistema que da incentivos para formar partidos con subsidios del Estado. Entonces, todo el mundo quiere tener un partido, y el jurado electoral aprueba la gran mayoría. Si queremos volver a algo más sencillo, con dos, tres o cuatro partidos, eso va a tomar tiempo y requerirá cambios en la legislación.
SEMANA: ¿Cómo explicar la crisis política que ha llevado a tantos presidentes en tan poco tiempo?
P.K.: Yo creo que no hay respeto por la Constitución. Todo el mundo quiere tener su partido y aprovechar la franja electoral, que es propaganda política financiada por el Estado. Eso tiene que eliminarse si queremos un sistema más normal y simple.
SEMANA: ¿Qué soluciones ve para lograr estabilidad democrática?
P.K.: Yo diría que lo primero es cambiar dos o tres artículos de la Constitución que hoy permiten que se saque a un presidente con mucha facilidad por incapacidad moral, y eso es totalmente subjetivo. El texto original hace años atrás era incapacidad mental, pero incapacidad moral es una opinión o un juicio de alguien, que aquí se ha usado para sacar a los presidentes y de mala manera. Por ejemplo, en mi caso hubo una votación, que yo gané, y no me sacaron, pero tres meses después volvieron a la carga con la misma impugnación y ahí yo renuncié, porque no quería estar sujeto a este abuso. Desde entonces, la idea de que se puede sacar a un presidente con total facilidad se ha arraigado. Eso tenemos que cambiarlo y se tienen que aclarar algunas cosas más en la Constitución, porque hoy el Gobierno aquí es manejado por el Congreso, en una alianza de gente muy distinta, como la señora Keiko Fujimori, el señor César Acuña y dos u otros más que han creado una especie de alianza no ideológica, sino de quedarse en el poder. Aquí vamos a tener que hacer muy grandes cambios, muy simples, pero la gente se opone a hacer cambios constitucionales porque piensa que eso es lo que quiere la izquierda. Entonces, en el fondo, esto es una guerra, como en muchos otros países, entre la izquierda y la derecha.
SEMANA: ¿Cree que este panorama cambiará después de las elecciones?
P.K.: Es una pregunta que sigue vigente. No se sabe. Me temo que, si no hay una decisión muy clara en la elección, vamos a seguir con lo mismo.
SEMANA: Los candidatos que lideran son en su mayoría de derecha. ¿Cómo se entiende eso después del triunfo de Pedro Castillo?
P.K.: Es difícil de entender. La izquierda ha crecido algo durante esta campaña y hoy tiene dos candidatos que no están dialogando entre ellos (Pablo Alfonso López-Chau y Roberto Sánchez Palomino). Del lado del centro y la derecha hay cuatro o cinco candidatos. Mientras no haya un resultado claro y cambios en algunos artículos de la Constitución, vamos a seguir teniendo un Gobierno manejado desde el Congreso, y eso no ha funcionado en América Latina.
SEMANA: Más allá de la crisis política, ¿cuáles son los principales problemas del país?
P.K.: Yo diría que los dilemas son más jurídicos que económicos. La economía está bien: tenemos la inflación más baja del hemisferio, un nivel de deuda pública muy bajo y una gran inversión minera. Pero esta confusión en el sistema ha fortalecido la informalidad, especialmente la minería ilegal, sobre todo en el oro, y eso puede costar mucho porque no pagan impuestos.
SEMANA: ¿Cómo se explica que la economía se mantenga estable, pese a la crisis política?
P.K.: Lo que pasa aquí es que ha salido la teoría de que la economía y la política van por cuerdas separadas, pero, en realidad, la parte política tan particular, como lo expliqué, va a tener efecto en la economía y lo está teniendo. Porque nosotros podríamos estar invirtiendo muchísimo más, sobre todo en áreas que generan muchos ingresos, como es la minería, la agroindustria y hasta en la parte industrial hay muy buenas posibilidades también. Pero nada de eso va a pasar si no hay una definición de dos o tres temas políticos.
SEMANA: Finalmente, ¿qué mensaje les da a los peruanos antes de votar?
P.K.: Que no les crean a todos los candidatos, que hagan su propio juicio, formen su opinión después de escuchar bien a los candidatos y, sobre todo, a quien los rodea; eso es lo más importante. Eso es muy difícil para un peruano de a pie, pero es algo que hay que hacer, y hay gente que se ocupa de informar bastante bien. Yo soy optimista de que algo se va a conseguir.