Una emergencia tuvo lugar en el metro de Madrid, España, cuando se escuchó una fuerte explosión que alarmó tanto a los pasajeros como a las autoridades de la estación del tren de la Moncloa.
En los videos que se hicieron virales en las redes sociales se pudo observar a los pasajeros correr desesperadamente hacia la salida de la estación porque habían escuchado lo que parecía una explosión con un sonido ‘alarmante’.
El sonido obligó a evacuar a los pasajeros, que gritaban desesperados mientras corrían. Algunos decidieron grabar el momento de confusión que se vivió en plena estación de tren mientras oficiales pedían a los pasajeros evacuar rápidamente.
Por medio de un mensaje publicado en la red social X, el Metro de Madrid pudo confirmar que se trató de una falsa alarma. “Ya ha quedado resuelta la avería de un tren en Moncloa, en L6, sin que haya habido peligro en ningún momento. El tren fue desalojado de inmediato y los intervalos han quedado normalizados”, dice el mensaje.
En los videos se puede ver a los pasajeros subir rápidamente unas escaleras eléctricas que los dirigían hacia la salida del recinto.
Minutos antes de hacer la aclaración, el Metro de Madrid publicó otro mensaje en su cuenta de X, en el aseguraba que la circulación estaba “lenta” en la línea 6 “entre las estaciones de Nuevos Ministerios y Príncipe Pío en ambos sentidos, por incidencia en un tren”.
En la misma publicación otras personas preguntaron que cuál fue el motivo de la alarma y si ya todo estaba “bien”, a lo que la cuenta oficial del Metro respondió: “La incidencia ya quedó resuelta, pero en ocasiones es necesario esperar por circunstancias de la circulación”.
El mal recuerdo del ‘11M’
El 11 de marzo de 2004, diez bombas explotaron en cuatro trenes suburbanos en Madrid, dejando 192 muertos y casi 2.000 heridos. Los atentados generaron una gran conmoción en una España más acostumbrada a las explosiones de ETA que a las del yihadismo.
Aquel jueves 11 de marzo de 2004 por la mañana, miles de pasajeros transitan como cada día por la estación de Atocha, en el corazón de Madrid. De repente, una triple deflagración sacude el edificio. Después de las 7 de la mañana, un tren que entraba en la estación procedente de Alcalá de Henares, una poblada localidad al este de la capital, acaba de hacer explosión.
En los cuatro minutos que siguen, otras siete bombas explotan no muy lejos de allí, dentro de tres trenes que también salieron de Alcalá. En la capital, el caos se mezcla con el miedo: las televisiones emiten en bucle testimonios de pasajeros en pánico, los padres, asustados, van a buscar a sus hijos a los colegios.
Horas después de los ataques, el gobierno del presidente conservador José María Aznar acusa al grupo separatista vasco ETA, autor de numerosos atentados mortales desde hace tres décadas, de ser el responsable. El ministro del Interior califica de “intoxicación” la pista islamista que avanzaban algunos especialistas.
Dos días más tarde, una cinta de video encontrada cerca de la mezquita de Madrid confirma la pista islamista. Los atentados, en los que fallecieron 192 personas de 17 nacionalidades, son reivindicados en nombre de Al Qaeda en Europa en “respuesta” a la participación de España en la guerra de Irak.
*Con información de la AFP.