Los ministros europeos del Interior se reúnen el jueves en Luxemburgo para intentar desbloquear una espinosa reforma de su política migratoria que prevé la solidaridad entre Estados miembros en la recepción de refugiados.
La Comisión Europea se mostró optimista sobre la posibilidad de un avance, que varios diplomáticos cifran en “50-50″, dado el carácter divisivo de la cuestión migratoria. Un acuerdo entre los 27 abriría la vía a negociaciones con el Parlamento Europeo para adoptar la reforma antes de la primavera boreal de 2024.
La propuesta de compromiso planteada por Suecia, que ocupa la presidencia semestral del Consejo de la Unión Europea (UE), prevé una solidaridad obligatoria pero “flexible”.
Los Estados miembros estarían obligados a acoger a un determinado número de solicitantes de asilo que lleguen a un país de la UE que enfrenta presión migratoria o bien aportar una contribución financiera a ese país.
Se trata de un intento de lograr el equilibrio entre los países mediterráneos de primera llegada, que desean reubicaciones automáticas en otros países del bloque, mientras otros como Hungría y Polonia se niegan a acoger a solicitantes de asilo.
Según fuentes diplomáticas, las conversaciones se centran en una compensación económica de unos 20.000 euros por cada solicitante de asilo no reubicado. “No se puede pedir a algunos estados miembros hacer reubicaciones cuando otros no quieren hacer nada, eso sería insostenible”, explicó la comisaria europea de Asuntos Interiores, Ylva Johansson, el martes en conferencia de prensa.
Otro texto presentado a los ministros obliga a los Estados miembros a poner en marcha un procedimiento acelerado de examen de las solicitudes de asilo en sus fronteras para un determinado número de migrantes que claramente no son elegibles para esa protección, por proceder de un país considerado “seguro”. El objetivo es facilitar su expulsión.
“No hay ninguna razón para que personas de Albania, Pakistán o Turquía reciban el mismo trato que las de Afganistán, Siria o Sudán”, acotó Johansson.
El tema migratorio volvió a ocupar un lugar prioritaria en la agenda de la UE, con un aumento en las llegadas tras una pausa por la pandemia. La tendencia es hacia un enfoque cada vez más restrictivo, en momentos que la extrema derecha ha cosechado éxitos electorales recientemente en varios países de la UE.
Unión Europea autoriza extender hasta septiembre restricciones a importación de grano ucraniano
Las restricciones impuestas por cinco Estados miembros de la Unión Europea (UE) a la importación de cereales ucranianos para proteger a los agricultores podrán ser prolongadas hasta el 15 de septiembre, anunció este lunes la Comisión Europea.
En mayo de 2022, poco después del inicio de la ofensiva de Rusia, la Unión Europea suspendió por un año los derechos de aduana sobre productos de Ucrania y se organizó para permitirle exportar sus cereales tras el cierre de las rutas marítimas por el Mar Negro.
Pero la medida acarreó un fuerte aumento en las llegadas de maíz, trigo o girasol en los países europeos vecinos a Ucrania, lo que provocó la saturación de los silos por problemas logísticos y el desplome de los precios locales.
En abril, el brazo ejecutivo de la UE permitió a cinco de sus países miembros --Polonia, Hungría, Eslovaquia, Bulgaria y Rumania-- bloquear hasta el 5 de junio la comercialización de varios cereales procedentes de Ucrania.
Estas medidas “temporales y excepcionales” podrán ahora ser prolongadas hasta mediados de septiembre, un plazo que deberá servir para “mejorar” las estructuras logísticas de transporte de cereales para aliviar a estos países, precisó la Comisión, que rige la política comercial del bloque de 27 Estados miembros
La única condición que había impuesto la Unión Europea para bloquear los cereales ucranianos es que los Estados no impidieran su tránsito hacia otros países.
Las restricciones aplicadas dentro de la UE habían sido duramente criticadas por Kiev, que pidió a Bruselas que no las prorrogara más allá del 5 de junio, y por otros 12 Estados del bloque.
*Con información de AFP.