El presidente chino, Xi Jinping, partió este miércoles hacia Estados Unidos para reunirse con su homólogo Donald Trump, en una cumbre que busca prolongar la distensión alcanzada entre las dos mayores economías del mundo.
Xi emprendió el viaje a bordo de un avión especial en compañía de su esposa, Peng Liyuan; del canciller chino, Wang Yi; y de Ca Qi, miembro del Comité del Politburó del Partido Comunista, entre otros dirigentes.
Se espera que llegue a su destino este miércoles en la noche, hora Washington, para iniciar una visita que está marcada por asuntos económicos, tecnológicos y geopolíticos.
El comercio y la inteligencia artificial aparecen entre los temas principales de la agenda. Ambos países mantienen intereses enfrentados en áreas relacionadas con la tecnología y el desarrollo de IA, mientras que las relaciones comerciales también serán negociaciones relevantes dentro del esquema.
Sin embargo, la reunión entre Xi y Trump trae a colación asuntos de importancia internacional, entre los cuales se encuentran la actual guerra contra Irán y guerra en Ucrania, Taiwán, las rivalidades tecnológicas y el suministro de semiconductores.
A causa de la guerra comercial que vivieron ambas potencias durante el pasado año, los mandatarios acordaron un tregua en un encuentro celebrado en octubre de 2025 en Corea del Sur, que llevó a Trump a visitar Pekín en mayo.
Tras una década La Casa Blanca abre sus puertas para recibir al líder chino, con un encuentro que busca mantener abiertos los canales de diálogo entre estas naciones que aún no tienen consensos en distintos frentes estratégicos.
Como parte de la agenda oficial, Trump ofrecerá a Xi una cena Estado el jueves por la noche. Posteriormente, ambos mandatarios compartirán una visita a los Archivos Nacionales.
La agenda protocolaria se desarrollará mientras los dos gobiernos intentan gestionar sus diferencias y mantener la tregua comercial. Los resultados de las conversaciones podrían ofrecer nuevas señales sobre el rumbo de la relación bilateral y sobre la posibilidad de mantener la actual etapa de distensión.
La reunión también permitirá a los líderes abordar directamente asuntos que trascienden sus relaciones económicas y que tienen impacto en la seguridad, la tecnología y la política internacional.