Los ciberataques contra sistemas de agua y aguas residuales de Estados Unidos ya alcanzan al menos 12 estados, según información reportada por medios estadounidenses a partir de datos proporcionados por funcionarios estatales y federales.
Los incidentes son investigados por agencias como el FBI y la Agencia de Protección Ambiental (EPA), mientras crece la preocupación por la seguridad de una infraestructura considerada crítica para el país.
Ciberataques afectan sistemas clave de agua en Estados Unidos
Los ataques se dirigieron contra sistemas tecnológicos utilizados para controlar operaciones de las redes de agua, incluidos equipos que permiten supervisar y manejar bombas, pozos, depósitos y otros componentes de la infraestructura.
En Minnesota, más de 30 sistemas comunitarios fueron afectados durante los ataques registrados a finales de julio.
En algunos casos se produjeron interrupciones en los sistemas de control remoto y fue necesario recurrir temporalmente a procedimientos manuales.
En Braham, por ejemplo, el ataque provocó el cierre temporal de la planta de agua y llevó a las autoridades a pedir a los residentes que limitaran el consumo mientras se restablecía el servicio.
Michigan también reportó ataques contra nueve sistemas de agua. Las autoridades estatales señalaron que las instalaciones pudieron continuar funcionando de manera segura y que no se había identificado un impacto sobre la salud pública.
El FBI y otras agencias federales mantienen abierta la investigación.
Las autoridades estadounidenses están examinando si la actual campaña tiene relación con actores informáticos vinculados a Irán.
Sin embargo, la responsabilidad no ha sido atribuida oficialmente de manera definitiva, por lo que cualquier afirmación sobre el autor debe manejarse con cautela.
La EPA ya había advertido que actores asociados con Irán estaban dirigiendo sus ataques contra controladores lógicos programables, conocidos como PLC, que pueden utilizarse para manejar procesos industriales.
Algunos de estos dispositivos quedaron expuestos directamente a internet, aumentando el riesgo de accesos no autorizados.
El problema adquiere mayor relevancia porque muchas empresas de servicios públicos son pequeñas y cuentan con recursos limitados para modernizar sus sistemas de seguridad informática.
De acuerdo con la EPA, durante 2025 fueron identificadas vulnerabilidades de ciberseguridad en 277 sistemas de agua, que posteriormente recibieron medidas correctivas.
¿Está en riesgo el agua que consumen los estadounidenses?
Por ahora, no hay indicios de que los ataques hayan provocado una contaminación generalizada del agua potable.
El principal riesgo identificado está relacionado con la capacidad de los atacantes para interferir en los sistemas de control que permiten operar las instalaciones.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) ha advertido que una intrusión en la tecnología operacional de una planta podría, en determinadas circunstancias, afectar el tratamiento, la distribución o el almacenamiento del agua. T
También podría permitir la manipulación de bombas, válvulas u otros componentes esenciales.
Los ataques registrados en al menos 12 estados representan una de las campañas más amplias conocidas contra sistemas municipales de agua en Estados Unidos y han puesto nuevamente la infraestructura hídrica en el centro del debate sobre seguridad nacional.
Mientras el FBI y otras agencias avanzan en la investigación, las autoridades estatales y locales continúan revisando sus sistemas y reforzando las medidas de protección.
Por ahora, el mensaje oficial es que el agua potable continúa siendo segura en las zonas afectadas, aunque la campaña dejó expuesta una vulnerabilidad que podría tener consecuencias mucho mayores si los atacantes logran interferir directamente con los procesos de tratamiento o distribución.