El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado este lunes, 17 de agosto, que la prioridad de Estados Unidos respecto a Irán es lograr “evitar” que el país centroasiático “posea armas nucleares”.
Las palabras contradicen las declaraciones realizadas recientemente por su ‘úmero dos, el vicepresidente JD Vance, que afirmó que la principal prioridad de Washington es devaluar el precio de los combustibles para los ciudadanos estadounidenses.
“El objetivo número uno es, y siempre será, que Irán no tenga, de ninguna forma, armas nucleares”, insistió Trump en un mensaje difundido a través de redes sociales, donde parece matizar los comentarios realizados hace días por Vance, que situó la cuestión armamentística en segundo lugar.
Aunque Washington mantiene el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz, Vance ha mostrado en varias ocasiones su firme oposición a la prolongación de la guerra en Oriente Próximo y ha expresado su rechazo a un despliegue de tropas estadounidenses en la zona.
Además, los precios de la gasolina en Estados Unidos han seguido aumentando durante las últimas semanas y el coste de la energía supone un riesgo político significativo para los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato previstas para el próximo mes de noviembre.
Las declaraciones del presidente llegan después de que asegurara que “pronto” declararía el estrecho de Ormuz como parte del territorio de Estados Unidos y dijera que Irán estaba siendo derrotado de forma contundente.
“Muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos. Es cierto”, dijo Trump con una pequeña sonrisa durante un mitin político en una academia de policía en el estado de Nueva York.
El mandatario afirmó que esto ocurrirá “después de que terminemos de derrotar a Irán, que está siendo derrotado muy mal”.
Estados Unidos lanzó junto con Israel una guerra contra Irán el 28 de febrero, con los objetivos declarados de poner fin al controvertido programa nuclear del país y desencadenar un levantamiento popular.
Irán contraatacó estableciendo un control de facto sobre gran parte del estrecho de Ormuz, paso vital para el transporte de energía y otros productos básicos del comercio mundial.
A su vez, Estados Unidos impuso un bloqueo a los puertos iraníes en un intento por paralizar su economía.
Finalmente, el secretario estadounidense del Tesoro, Scott Bessent, amenazó a Irán con un aislamiento económico “como el mundo nunca ha visto”, señal del endurecimiento de las medidas de Washington, que a principios de agosto prometía un acuerdo inminente para reabrir el estrecho de Ormuz.