Hay una alerta en el sistema de salud colombiano por los casos de profesionales que estarían ofreciendo servicios de cuidados paliativos sin contar con la formación clínica y práctica necesaria para prestar esa atención a los pacientes.
Los cuidados paliativos son el área médica que se encarga de tratar a quienes padecen enfermedades terminales o cuadros médicos graves, con altos niveles de dolor y con pocas posibilidades de supervivencia. Justamente, una de las misiones de esa especialidad es mejorar la calidad de vida en los últimos momentos de la vida.
Sin embargo, la aparición de cursos, diplomados, programas virtuales o maestrías en investigación relacionadas con esa área de la salud resultó en que dentro de los centros médicos del país estén siendo contratadas personas que afirman tener los conocimientos de Medicina Paliativa sin ser realmente especialistas.
“Son personas que no tienen el entrenamiento que realizan los especialistas durante tres años, que todos los días hacen prácticas con pacientes y adquieren las competencias necesarias para un título. Hay quienes cursaron maestrías de investigación y virtuales, mas no programas clínicos que fueron diseñados para médicos”, expresó la presidenta de ACC Paliativos, Bilena Margarita Molina.
En Colombia existen doce programas formales de especialización en tratamiento del dolor. Sin embargo, desde ACC Paliativos afirman que aparecieron instituciones que ofertan programas en investigación que lograron obtener el Registro Único Nacional de Talento Humano en Salud (ReTHUS) que da el Ministerio de Educación sin que estos presten una formación práctica constante a sus estudiantes. SEMANA le preguntó a esa cartera sobre esos casos, pero al momento de la publicación de esta nota no había recibido respuesta.
La preocupación es que esto se estaría traduciendo en que hay médicos generales que cursaron un programa virtual diseñado para enfermeros o para investigación que sí estaba en ese registro nacional, pero que están ofreciendo servicios para los que no fueron preparados.
En otros términos, parafraseando a Martínez, le están dando el ReThus a personas que no deberían tenerlo y la asignación incorrecta de un espacio dentro de ese registro nacional se convirtió en una carta abierta para presentarse a puestos de trabajo para los que no están preparados.
Las consecuencias son graves y entre estas se documentan adicciones a medicamentos (como podría ocurrir con los parches de fentanilo para dolores intensos) o casos de malas formulaciones que van en contravía de la calidad de vida de los pacientes.
Esa asociación le está pidiendo al Ministerio de Salud indicar “si una maestría con énfasis en investigación —que no contempla prácticas clínicas ni formación clínica supervisada— habilita a un prestador de salud para vincular al profesional titulado en ese programa a los servicios especializados de dolor y cuidados paliativos”. Asimismo, insta al Ministerio de Educación diferenciar la oferta académica, entre las especializaciones médico-quirúrgicas y otros programas de formación, para que haya claridad sobre las competencias de cada título.