José Elder Arteaga, alias El Costeño o Chipi, fue uno de los principales articuladores del asesinato de Miguel Uribe Turbay, por ese crimen, la Fiscalía aceptó, en contra de la familia del dirigente político, un preacuerdo que le permitió reducir su pena.

Sin embargo, como jefe de la oficina de sicarios que operaba en el barrio El Muelle de la localidad de Engativa, alias Chipi tenía más deudas con la justicia encima, por otros crimenes, en los que también participó de forma directa.

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Hoy justamente fue condenado a 21 años de prisión por el asesinato de un comerciante mexicano en la ciudad de Medellín, crimen en el que participó de forma directa.

Elder José Arteaga Hernández, alias Chipi o Costeño, aceptó su participación en la planeación y ejecución del crimen de un ciudadano mexicano ocurrido el 30 de junio de 2024, en Medellín.

En ese sentido, un juez penal de conocimiento de Medellín avaló la negociación judicial y lo condenó a 21 años de prisión por los delitos de homicidio agravado; y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.

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Informaron desde la Fiscalía que “la víctima, un comerciante de productos tecnológicos de 54 años, se encontraba en un establecimiento de comercio del barrio El Poblado cuando fue atacada con arma de fuego por un hombre que le propinó ocho disparos”.

Hasta el momento hay cinco personas condenadas mediante preacuerdo por el asesinato del ciudadano extranjero. Previamente fueron sentenciados David Acosta Díaz y Anthony Tobar Ponceleón a 18 años de prisión, y Antonio Rafael Herrera Escobar y Jhon Fabio Prada Rico a 25 años de prisión, todos de la oficina de sicarios de El Costeño.

El crimen

SEMANA ya había revelado en detalle todas las pruebas y la investigación sobre este crimen cometido por la oficina de sicarios que comandaba alias Chipi, en Engativá.

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Hasta Medellín viajó con su socio criminal, David Acosta, alias David o el Caleño, quien se encuentra preso. En principio, se hablaba de una URI desde donde daba las órdenes, pero ya está confirmada su ubicación en una cárcel de Acacías, Meta.

Foto: SUMINISTRADO A SEMANA

El crimen se cometió el 30 de junio de 2024 contra un empresario llamado Horacio Pérez Ledezma, de 54 años, baleado en un restaurante en el reconocido sector de El Poblado. La reconstrucción de los hechos fue impecable. En cámaras de seguridad no solo quedó evidenciado el crimen, sino que las autoridades en la investigación han hecho seguimiento al Costeño, su socio –el Caleño– y a dos jóvenes sicarios desde su llegada a Medellín, dos días antes de cometer el crimen.

El asunto dejó sorprendidos a los investigadores, quienes han visto claras similitudes entre el crimen de Miguel Uribe Turbay y el de este empresario. El Costeño estaba presente durante todo el operativo y lo planeaban con un par de días de anticipación. Los sicarios eran movidos en motos y siempre usaban personas muy jóvenes para cometer los crímenes. Uno de ellos era de nacionalidad venezolana.

Foto: SUMINISTRADO A SEMANA

Los documentos en poder de SEMANA reconstruyeron en detalle cómo ocurrió el homicidio: “Siendo las 15:36 horas, la central de comunicaciones 123 informa: a la Clínica Medellín ingresa un ciudadano de nacionalidad mexicana, lesionado por arma de fuego, hechos ocurridos cuando este departía con más ciudadanos de su misma nacionalidad, en el establecimiento de razón social Guzmán y Mezcal, ubicado en El Poblado. Llegan dos sujetos en una motocicleta, el parrillero desciende de la misma, camina unos metros hacia donde estaba la víctima y dispara sin mediar palabras quedando la víctima lesionada. Lo auxilian trasladándolo hacia el centro asistencial y fallece por la gravedad de las heridas”.

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En este caso, también salieron tranquilos el Costeño y su socio, el Caleño, y los capturados fueron los jóvenes cómplices. “Por medio de seguimiento de las cámaras del 123 y LPR, la motocicleta NKD color blanco de placas KHN70D, en la que se movilizaban los indiciados, fue ubicada por unidades policiales de la estación de Itagüí, la cual era conducida por un ciudadano, donde sus características físicas, morfológicas y prendas de vestir coinciden con la persona que conducía esa misma motocicleta, en los hechos donde resultó lesionada la víctima”, se lee en el informe.

En las imágenes, la secuencia del asesinato de un empresario mexicano en el sector de El Poblado, en Medellín. Cámaras de seguridad hacen seguimiento a la banda durante dos días desde su llegada a la ciudad. El registro en el hotel, la planeación y el asesinato. Los sicarios fueron capturados. Foto: SUMINISTRADO A SEMANA

También cayeron dos sujetos más que se movían en carro. “Se capturaron otros dos ciudadanos más, quienes se movilizaban en un vehículo Logan color gris en el peaje de la variante Las Palmas”. Este carro era el que justamente había dejado al Costeño en el hotel al llegar a Medellín.

Las cámaras de seguridad, del mismo modo como ocurrió con el atentado contra Uribe Turbay, detectaron el carro que movilizaba al Costeño, el mismo Logan identificado por las autoridades después del crimen. Este lo dejó en el hotel donde se alojó, y hay imágenes del Costeño registrándose allí con los dos jóvenes que asesinaron al ciudadano mexicano. Incluso llevaban un perro bulldog en sus maletas.

Foto: SUMINISTRADO A SEMANA

Más descarado aún fue alias David, el socio criminal del Costeño. Las imágenes lo ubicaron llegando en un vehículo Hyundai al hotel, pero en este caso iba acompañado por su familia. En las imágenes se ve con su pareja, una menor de unos 7 años de edad y otras dos mujeres.

un día después, al parque El Poblado llegó el ciudadano mexicano acompañado por otros cuatro hombres de ese país y cuatro mujeres más. Todos vestían camisetas de la selección Colombia, uno de ellos con la bandera de México. Señala el informe que los sicarios pasaron varias veces campaneando para cuadrar los detalles del crimen. El joven que viajó con el perro bulldog paseó por el parque con el canino. Las imágenes también identificaron al Costeño y a David en el lugar.

Foto: SUMINISTRADO A SEMANA

Sobre las 3:30 de la tarde dispararon contra Horacio Pérez Ledezma. El asunto fue tan descarado que el Costeño, quien estaba campaneando en la zona, se acercó al cuerpo del mexicano como pretendiendo auxiliarlo, pero con la verdadera intención de confirmar que el crimen se había perpetrado. Hasta ayudó a cargar el cuerpo para la asistencia médica.

El Costeño tenía claro, y así lo narró uno de sus compinches, hoy testigo protegido, a las autoridades, que el mexicano tenía un reloj de más de 100 millones de pesos y también se lo robó: “Me acuerdo que me contó que tenía que quitarle el reloj al mexicano luego de matarlo. Esa era una prueba de que el trabajo sí lo habían hecho porque, según él, ese reloj era costoso o algo así, en oro rosado. Era de una marca fina y muy costosa; supuestamente por ese reloj les iban a pagar 120 millones, aparte del pago del homicidio”.

Foto: SUMINISTRADO A SEMANA

Alias David, luego del crimen, muy tranquilo fue y recogió a su familia en el hotel y tomó camino hacia Bogotá. El Costeño también entregó la habitación el domingo, aunque tenía pago hasta el día lunes. Los dos sicarios fueron capturados y dejados a su suerte, como acostumbraba a hacerlo el Costeño.

El informe no deja duda de la peligrosidad de la oficina de sicarios que se enquistó en El Muelle, en el occidente de Bogotá: “Estos sujetos delinquen en diferentes ciudades, como en este caso de Medellín; evidencian la capacidad y organización delictiva que pueden ejercer no solo en el área urbana de Bogotá, donde se ha logrado establecer que sería su centro de operaciones delictivas, sino que también este hecho que atentó contra la vida e integridad de un ciudadano de nacionalidad mexicana refleja el desprecio por la vida no solo de connacionales en el territorio nacional, sino que trasgrede fronteras, como en este caso con una diversidad de acciones premeditadas y roles definidos en este grupo de sujetos que atentaron contra el hoy occiso”.