El asesinato de alias Cholo, señalado como segundo cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), provocó una nueva reacción de esa organización criminal y llevó al presidente Abelardo De La Espriella a convocar un consejo extraordinario de seguridad en Santa Marta.
Las ACSN anunciaron un paro armado de 48 horas después de la operación en la que fue abatido Cholo. El anuncio estuvo acompañado de hechos de alteración del orden público en algunos puntos del Magdalena, entre ellos bloqueos y la quema de vehículos en la Troncal del Caribe. Las autoridades activaron un dispositivo especial para garantizar la movilidad y la seguridad de los habitantes.
El presidente respondió con un mensaje directo en el que dejó claro que si los actores delictivos no se someten al imperio de la ley, terminarán muertos y “en bolsas”.
Anunció también que viajaría a Santa Marta para encabezar el consejo de seguridad y revisar con las autoridades locales y la Fuerza Pública la situación en la zona. “No voy a permitir que ninguna estructura criminal someta a los ciudadanos mediante amenazas y terror”, dijo De La Espriella.
El operativo contra Cholo fue ejecutado por la Policía, en coordinación con la Fiscalía y con apoyo de la Fuerza Aérea. De acuerdo con el balance entregado por el Gobierno, siete integrantes de las ACSN murieron y tres fueron capturados. También fueron incautados diez fusiles, entre ellos un Barrett calibre 50, dos lanzagranadas, dos pistolas y ocho granadas de 40 milímetros.
La operación hace parte de una ofensiva que el Gobierno comenzó a profundizar a finales de agosto, cuando decidió terminar el espacio de conversación sociojurídica que mantenía con las ACSN y otros grupos criminales.
Con esa decisión también se reactivaron órdenes de captura contra integrantes de la organización. Entre los nombres que volvieron a quedar en la mira de las autoridades estaba precisamente Cholo.
Días después, la Fuerza Pública capturó a Adolfo José Granados Latorre, alias Daniel o Fe Fe, señalado como integrante del componente financiero de las ACSN y relacionado por las autoridades con actividades de extorsión y desplazamiento.
El golpe de mayor alcance llegó el 4 de septiembre. En la operación Centinela murió Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, identificado por el Gobierno como uno de los principales cabecillas de las ACSN.
La caída de Bendito Menor no significó el fin de la estructura. Cholo pasó a ocupar un lugar más visible dentro de la organización y terminó convertido en uno de los principales objetivos de la Fuerza Pública.
Ahora, con su muerte y el anuncio del paro armado, el Gobierno enfrenta una nueva prueba en la Sierra Nevada y el Magdalena. La respuesta comenzó con el consejo extraordinario de seguridad convocado por De La Espriella y con un mensaje que también puso nombre al siguiente objetivo de las autoridades.
“Sigues tú, Pinocho”, dijo el presidente al referirse a Fredy Castillo Carrillo, alias Pinocho, señalado como otro de los principales cabecillas de las ACSN que todavía está con vida.
La disputa con esta estructura criminal, por ahora, está lejos de cerrarse. La Fuerza Pública continúa trabajando en la área mientras las autoridades locales intentan evitar que el anuncio del paro armado afecte de nuevo el transporte, el comercio y la seguridad de los habitantes del Magdalena.