El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia el lunes 10 de agosto también puso bajo atención a comunidades indígenas asentadas en el Pacífico.
Entre ellas está Chachajo, un resguardo del pueblo wounaan ubicado en la cuenca baja del río San Juan, en una zona que conecta los departamentos de Chocó y Valle del Cauca.
Una comunidad indígena entre las afectadas
La Unidad de Restitución de Tierras identifica al Resguardo Indígena Chachajo como un territorio ubicado entre el Distrito de Buenaventura, en el Valle del Cauca, y el municipio del Litoral del San Juan, en Chocó.
Tras el terremoto, imágenes difundidas desde el territorio muestran afectaciones en esa comunidad indígena.
Las fotografías y los videos difundidos permiten observar las consecuencias que dejó el movimiento telúrico, aunque el alcance total de los daños todavía debe ser establecido mediante una evaluación oficial en terreno.
La ubicación de esta comunidad es un factor importante para entender la atención de la emergencia. El Bajo San Juan es un territorio predominantemente rural y con una fuerte dependencia del transporte fluvial.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha documentado que el acceso a Chachajo desde Buenaventura se realiza por vía fluvial y ha registrado diferentes aspectos de las condiciones de vida de la población wounaan en este territorio.
Por esta razón, la verificación de daños después de un terremoto puede requerir desplazamientos hasta las comunidades para determinar el estado de las viviendas e instalaciones comunitarias.
Un territorio que ya enfrentaba dificultades
La emergencia sísmica ocurrió en una zona que históricamente ha enfrentado dificultades de acceso y situaciones relacionadas con el conflicto armado.
El Consejo de Estado ha documentado afectaciones sufridas por comunidades wounaan del Bajo San Juan, entre ellas Chachajo, y decisiones relacionadas con hechos de desplazamiento y condiciones de retorno.
Estos antecedentes son relevantes porque, ante una emergencia natural, las condiciones de conectividad y acceso pueden influir en la rapidez con la que se logra verificar la situación.
El terremoto de 7.4 volvió a mostrar que un evento sísmico de gran magnitud puede afectar territorios muy diferentes: desde ciudades y municipios hasta comunidades indígenas ubicadas en zonas rurales y de difícil acceso.
En el Bajo San Juan, las imágenes registradas después del movimiento permiten conocer parte de ese impacto, mientras continúa la verificación de las condiciones en el territorio.