Luis Carlos Gutiérrez Martínez, exsecretario general de la Fundación Universitaria San José, fue condenado a 36 meses de prisión. Esto después de que aceptara, mediante un preacuerdo, su responsabilidad directa en la emisión de dos títulos para Juliana Guerrero.
Estos hechos se presentaron en julio de 2025, cuando —debido a su importante cargo y su formación académica como ingeniero de sistemas— accedió a la red interna de la fundación universitaria para avalar la entrega de los títulos de pregrado a la joven oriunda de San Onofre, en el Cesar.
Esto, pese a que no existía registro alguno de que Juliana Guerrero hubiera estudiado, aprobado exámenes o hubiese presentado la prueba Saber Pro, requisito obligatorio por parte del Ministerio de Educación.
Juliana Guerrero obtuvo los títulos de Contaduría Pública y Tecnología en Gestión Contable y Tributaria.
De esta manera, la joven subió una segunda hoja de vida en el portal del Departamento Administrativo de Función Pública para cumplir los requisitos para llegar al cargo de viceministra de las juventudes en el Ministerio de la Igualdad.
En la firma del preacuerdo se estableció que Gutiérrez Martínez actuó en calidad de cómplice.
El juez 46 de conocimiento de Bogotá avaló los parámetros de la negociación entre las partes. Imponiéndole una inhabilidad al ahora condenado por 46 meses para ejercer cargos públicos.
En su decisión, el funcionario judicial reseñó que, al ser consultado, el procesado aseguró que firmó el preacuerdo después de ser asesorado por su abogado de confianza.
Igualmente, tenía conocimiento sobre las consecuencias de la firma de este preacuerdo, que se traducen en una sentencia sin llegar a la etapa de juicio.
En el desarrollo de la diligencia judicial, el exsecretario general de la Fundación Universitaria ofreció excusas públicas por el daño al buen nombre de la institución y la afectación causada a estudiantes, profesores y egresados.
“Realmente, desde mi sentir personal, profesional y ético, ofrezco unas excusas a la comunidad académica de la Fundación Universitaria por una mala decisión que condujo a una serie de hechos que han afectado a la comunidad académica”, señaló Gutiérrez Martínez.
“Con todo el sentimiento, le ofrezco disculpas a todos por este acto y, como educador, quiero dejar esto como un ejemplo y acto de reconocimiento de que, lamentablemente, una decisión puede afectar la estabilidad familiar, personal y profesional. Generalmente no saben lo que esto ha conllevado para mi vida y mi actuar profesional. Ha tenido un costo bastante alto”, añadió.