Una voluminosa suma de $ 3.667.523.610 se convirtió en el centro de un nuevo escándalo alrededor de Daniel Quintero, superintendente de Salud. Santiago Perdomo, concejal de Medellín, denunció que se adjudicó un millonario contrato para la compra de tiquetes aéreos en una entidad que vigila el sector salud, sumido en una profunda crisis tanto de recursos como de servicios.
En respuesta, Quintero, como líder de la Superintendencia, presentó su versión sobre el asunto: “La entidad se permite aclarar que este proceso corresponde a una contratación anual indispensable para garantizar el cumplimiento de funciones de inspección, vigilancia y control en todo el territorio nacional”.
El argumento a favor de Quintero expone que “cada año, la Supersalud adelanta este proceso mediante la modalidad de selección abreviada por subasta inversa electrónica, que es adjudicado a quien presenta el menor valor para la entidad, a través de la plataforma SECOP II, en estricto cumplimiento de los principios de transparencia, publicidad, economía y libre concurrencia previstos en la normativa de contratación pública”.
El funcionario, que está al frente de la Supersalud desde abril de este año, luego de haber salido de la baraja de aspirantes a la Presidencia de la República en la etapa de precandidaturas, se refirió, en un comunicado emitido por la entidad, a lo sucedido con el contrato.
“Para la vigencia 2026, la convocatoria fue publicada el 1.° de abril; la apertura del proceso se realizó el 15 de abril; la evaluación de las propuestas se llevó a cabo entre el 23 y el 27 de abril; la subasta inversa se efectuó el 8 de mayo; la adjudicación se realizó el 13 de mayo y el contrato inició su ejecución el 1.° de junio de 2026”, explicó.
La cifra real para los desplazamientos de Quintero
Aunque la cifra resulte elevada, fue ratificada en el pronunciamiento de la Supersalud, que en todo momento insistió en que corresponde al valor inicial del contrato, pero “del valor total contratado, únicamente $ 54.564.204, equivalentes al 1,4 %, corresponden a la asignación prevista para los desplazamientos del Despacho del Superintendente Nacional de Salud durante el resto de la vigencia 2026”.
Entretanto, los recursos restantes están destinados a garantizar la movilidad de los equipos técnicos y misionales de la entidad, los cuales hacen visitas de inspección, auditorías, actuaciones de vigilancia, atención a usuarios y demás actividades institucionales en los diferentes departamentos del país, enfatizó la Superintendencia.
Para el concejal denunciante, el nivel de gasto en tiquetes aéreos sería injustificable, principalmente por el panorama en el que está inmerso el sistema de salud, con necesidades de financiamiento que difícilmente pueden suplirse.
Perdomo, al denunciar la situación, argumentó que hay miles de colombianos esperando citas, medicamentos, cirugías y atención oportuna, lo que no encaja con el hecho de que “la Supersalud de Daniel Quintero esté adjudicando más de 3.600 millones para tiquetes aéreos. Esto no parece una prioridad de salud; parece una estrategia para mover y promover la imagen pública de Daniel Quintero”, enfatizó el cabildante.