SEMANA: Gobernadora, en días pasados la vimos bastante molesta en una discusión pública con congresistas del Pacto Histórico, quienes reclamaban para el Gobierno nacional los logros que usted defiende como propios. ¿Qué está pasando en esa disputa?
Dilian Francisca Toro: Más que una rencilla, lo que estábamos haciendo era presentar qué necesita el Valle del Cauca. Hicimos un ejercicio juicioso con organizaciones sociales, con la academia, con el sector empresarial y con la institucionalidad para saber qué pedirles a los candidatos presidenciales. Lo presenté en un foro de la Federación de Departamentos y expuse las cifras del departamento, porque hay que decirlo: a pesar de todos los problemas de inseguridad y de la falta de inversión del Gobierno nacional, el departamento sigue progresando y generando competitividad. Dije que desde 2016 habíamos bajado la pobreza multidimensional en un 60,5 por ciento, lo que equivale a sacar de la pobreza a 456.000 personas, y que habíamos pasado del séptimo al tercer lugar en el índice de competitividad nacional. Cuando dije eso, uno de los senadores afirmó que esa reducción era mérito del presidente Petro. Yo le respondí: “Cuando llegué en 2016, la pobreza multidimensional estaba en 15,8 por ciento. En 2019, cuando terminé mi primer periodo, estaba en 10,5 por ciento. Cuando regresé al cargo, la encontré en 7,2 por ciento y hoy la tenemos en 4,9 por ciento. Que yo sepa, Petro está desde 2022, no desde 2016”. Ahí se zanjó la discusión.
SEMANA: ¿Siente que hay un sabotaje deliberado contra su gestión?
D.T.: Más que sabotaje, lo que hay es un ánimo de destruir en lugar de construir. Yo no vine aquí a dividir; vine a trabajar colectivamente con la gente, a escuchar a las comunidades, a ir a los territorios. Eso es lo que hago todos los días, con un equipo que trabaja 24 horas, 7 días a la semana, con amor y pasión por el departamento. Construimos las soluciones en territorio: hacemos conversatorios ciudadanos, sometemos los proyectos a votación de la comunidad y ejecutamos lo que la gente elige. Lo que me da tristeza es que quienes vinieron a hacer campaña acá no hablaron del tren de cercanías, ni del acueducto de Buenaventura, ni de la profundización del canal, ni de la concesión del aeropuerto, que recibirá una inversión de 4,3 billones de pesos. Vinieron solamente a atacarme. Yo creo que como se hace campaña así mismo se gobierna. Y no podemos seguir gobernando con odios, con rabia y con diferencias ideológicas. Lo importante es mejorar las condiciones de vida de la gente.
SEMANA: Ha tomado fuerza la narrativa del llamado “bloque antidilianismo”. ¿Qué siente cuando escucha esa expresión?
D.T.: Pero más allá de lo que siento, lo que creo es que no están buscando a una persona, la están queriendo acabar. Y eso no me interesa. Yo tengo un objetivo claro: generar competitividad, desarrollo económico, inclusión, equidad y empleo, porque esa es la única forma real de construir paz y seguridad en el Valle del Cauca. Ese tipo de discursos enrarece el ambiente, genera odio y alimenta rencillas. La palabra también genera violencia. Pero yo no me puedo distraer; estoy enfocada en las metas que me tracé con el departamento. Ellos solo critican, pero hacer, no han hecho nada.
SEMANA: Uno de los promotores de esa narrativa es el congresista Julián López, elegido con el Partido de la U, la misma organización política que usted lideró. ¿Se sintió traicionada?
D.T.: Cada cual toma sus decisiones. Él se eligió no solo con el partido, sino con nuestra organización política, y luego tomó otro camino. Ya tomó ese camino. Lo que sí es inaceptable es la violencia que genera ese lenguaje. Decir “vamos a formar un bloque” es como decir “vamos a acabar con alguien”. Eso es violencia. Como si yo estuviera en campaña, pero yo no estoy en campaña, así que se tranquilicen porque eso a mí me resbala. Yo voy para adelante.
SEMANA: Hablemos de gestión. Los lectores preguntan por proyectos clave: el dragado del canal de Buenaventura, el tren de cercanías, el acueducto de Buenaventura y la doble calzada de la vía al mar. ¿En qué fase están?
D.T.: El dragado del canal de Buenaventura está en etapa de licencia ambiental, a cargo de la ANI, con consultas previas en curso. Esperamos que se termine ese proceso para ver si el Gobierno nacional decide sacarlo a licitación y así viabilizar una concesión. El acueducto de Buenaventura es urgente. Hoy la ciudad funciona con dos carrotanques porque prácticamente no hay agua. Estamos trabajando con Todos Somos Pacífico, la entidad que maneja créditos para infraestructura en el Pacífico, a fin de cofinanciar tres proyectos que podrían darle agua a la ciudad durante varias horas al día. La Gobernación pone 100.000 millones de pesos y el Gobierno nacional aportaría 280.000 millones a través de créditos. Estamos esperando respuesta por escrito y próximamente me reuniré con el comité del paro y con la alcaldesa.El tren de cercanías lo venimos trabajando con la CAF y con una banca de inversión para conseguir cofinanciadores privados. La Gobernación, la Alcaldía de Cali y la Alcaldía de Jamundí ya tenemos comprometidos cerca de 4 billones de pesos en vigencias futuras. Lo que falta es la cofinanciación del Gobierno nacional.
SEMANA: ¿Cree que el presidente Petro aún podría firmar el tren de cercanías antes del 7 de agosto?
D.T.: Uno siempre tiene que tener esperanza. Ojalá que sí.
SEMANA: Jamundí es uno de los focos de violencia más críticos del país. Hay carnetización de la población, secuestros, una carretera ilegal construida por las disidencias. ¿Cómo se llegó a esto?
D.T.: Cuando me fui en 2019, había aproximadamente 400 hectáreas sembradas de coca en la zona. Cuando regresé en 2024, ya eran entre 2.200 y 2.400 hectáreas. El proceso de paz total decretó un cese al fuego que, aunque no fue intención del Gobierno, permitió que las disidencias se fortalecieran y consolidaran el control territorial. Construyeron una vía ilegal y montaron estaciones de gasolina que vendían, entre dos puntos, la mitad del combustible que se consume en toda Cali en un año. Ya la Fiscalía actuó y esas estaciones fueron clausuradas. Ya entró el Ejército a la zona y ya entregamos el lote para el Batallón de Alta Montaña, con 8.000 millones de pesos de la tasa de seguridad listos para su construcción. Pero no se ha podido iniciar la topografía porque las disidencias están promoviendo invasiones en esos predios para bloquearlo. Incluso hay una invasión que está alterando el curso del río y afectando una bocatoma, causando, además, daño ambiental.
SEMANA: ¿Cuál es su balance de la paz total?
D.T.: Fue un fracaso. Las disidencias se fortalecieron y no hubo un fortalecimiento paralelo de las capacidades de la fuerza pública. El resultado está a la vista. Ahora el Gobierno se comprometió a enviar más antidrones y a sostener operaciones en la zona. Esperemos que así sea.
SEMANA: ¿En algún momento sueña con la presidencia de la república?
D.T.: Pues, mire, no le voy a decir que sí hoy, en este momento. Pero tampoco le voy a decir que no. Todo soldado piensa en ser general.