El reciente movimiento telúrico registrado en el departamento del Chocó dejó severas afectaciones en la infraestructura de la región y afectó la estabilidad de miles de familias. Entre las 115.461 personas reportadas como afectadas y las más de 54.008 familias damnificadas, la historia de Emilse Moreno Mena evidencia la complejidad de la emergencia humana que atraviesan los habitantes de sectores vulnerables en Quibdó.

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La vivienda de la familia Moreno Mena, ubicada en un sector alejado de la capital chocoana, sufrió daños estructurales graves que la dejaron inhabitable. Sus columnas presentan fisuras profundas que comprometen la estabilidad de la edificación, sumándola al inventario de las más de 2.600 casas destruidas o gravemente averiadas tras el sismo en el departamento.

La pérdida del inmueble representa un impacto crítico para el núcleo familiar debido a las condiciones de salud de dos de sus integrantes. Emilse es madre de Denilson, de 11 años, y Danilson, de 17, quienes padecen osteogénesis imperfecta, una condición genética conocida comúnmente como “huesos de cristal”. Esta enfermedad ocasiona una fragilidad ósea extrema, haciéndolos propensos a sufrir fracturas con impactos mínimos o movimientos cotidianos.

Debido a las limitaciones físicas de su enfermedad y a la falta de adaptaciones de accesibilidad, la movilidad de los menores se realiza directamente sobre el suelo. “La movilidad no es normal porque ellos se arrastran por el suelo debido a la enfermedad que tienen”, explicó Moreno en entrevista con SEMANA.

La labor de cuidado recae fundamentalmente sobre Emilse, quien debe dedicarse a tiempo completo a la atención y acompañamiento de los menores. Esta responsabilidad le impide vincularse al mercado laboral formal o informal fuera del hogar, pues debe estar atenta a la asistencia diaria que sus hijos requieren, incluyendo su traslado a la institución educativa.

Frente a la imposibilidad de que Emilse genere ingresos fuera de la vivienda, la manutención completa del hogar depende de la labor del padre de los menores. “Él es el que se encarga de todo en la casa”, señaló la madre.

El traslado de los menores a sus actividades académicas representa otro de los retos diarios para la familia. La dinámica depende del transporte en motocicleta a cargo del padre o, en su ausencia, del pago de transporte informal local (rapimotero), lo que añade un gasto recurrente al presupuesto familiar.

Cuando se presentan episodios de fracturas, la atención médica requiere esfuerzos adicionales por parte de Emilse: “Me ha tocado dura porque cuando ellos se fracturan me ha tocado sola, no he tenido como una compañera para que me ayude con ellos”.

Tras el desalojo de su vivienda ante el riesgo de colapso, la prioridad de la familia es la consecución de materiales de construcción para levantar una infraestructura firme y adecuada a las necesidades de los dos menores con discapacidad.

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Ante la pregunta sobre el tipo de ayuda requerida, Emilse aclaró que su solicitud central se enfoca en insumos básicos de construcción para la edificación del espacio: “La solidaridad de la gente, que nos colaboren para lo de la vivienda, para que mis hijos tengan una vivienda digna (...) Cemento, varilla, la arena”, puntualizó.

El caso de la familia Moreno Mena se suma al abanico de emergencias prioritarias en la capital de Chocó, donde las autoridades locales y nacionales adelantan censos y evaluaciones técnicas para la asignación de subsidios e insumos de reconstrucción para las familias censadas en el registro oficial de damnificados.