Soldado: “Verifique ahí que no le falte nada. ¿Cómo fue el trato que le dio el Ejército?”. Presunto traficante de cocaína: “Bien, bien”.
Este es el diálogo de un inaudito episodio que vivieron varios soldados cuando, por orden del general Federico Mejía, entonces comandante del Comando Específico del Cauca, tuvieron que liberar a un presunto traficante de cocaína, pese a tener la droga en su maleta, haber sido capturado y trasladado en helicóptero para su judicialización.
SEMANA conoció que la Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema de Justicia comenzó a llamar a responder a militares que participaron en el escandaloso operativo del Ejército, ocurrido el 31 de enero de 2024 en la vereda El Diamante, en El Plateado, Cauca.
Para entender el lío en el que estaría involucrado el general Federico Mejía, hay que remontarse a lo ocurrido ese día: una pequeña unidad militar, a la que se le había ordenado ejecutar acciones contra el narcotráfico, detuvo a un sujeto que se movilizaba en una motocicleta. Al requisarlo, encontraron en su maleta lo que serían 4,5 kilos de pasta de base de cocaína.
Los uniformados celebraron el golpe contra el narcotráfico, como se lo habían ordenado sus superiores. El sargento que lideraba la unidad militar reportó a la Fiscalía lo que había sucedido. Tras sostener una comunicación con un investigador del CTI, este le dijo al sargento que le leyera los derechos de capturado al presunto traficante de cocaína y lo trasladara de inmediato a la base militar de Popayán, en el Cauca.
Según la denuncia en poder de SEMANA, cumpliendo el procedimiento judicial, la unidad militar llevó al capturado en un helicóptero del Ejército a la base militar de Popayán para ponerlo físicamente a disposición de la Fiscalía y así iniciar la judicialización.
Sin embargo, cuando los militares llegaron con el capturado a la base militar, sucedió algo que no se ha visto en la historia reciente del Ejército y que no es su facultad: un general ordenó que el presunto traficante de cocaína fuera liberado con el alcaloide y regresado al lugar donde había sido detenido. Quien presuntamente habría dado la escandalosa orden fue el general Federico Mejía. Sorprendidos por lo que estaba pidiendo, los uniformados de rangos inferiores le indicaron a Mejía que no había aeronaves disponibles para retornarlo y dejarlo libre.
Lo narrado en las denuncias fue ratificado por militares ante la Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema de Justicia, según le confirmaron a SEMANA varias fuentes castrenses que conocen del caso.
Algunas de las pruebas aportadas fueron conocidas por SEMANA, entre ellas comprometedores videos que los soldados tuvieron que grabar para documentar que habían dado un buen trato al presunto traficante de cocaína luego de liberarlo. Allí los uniformados le preguntaron si todas sus pertenencias estaban completas, incluidos los que serían los 4,5 kilos de pasta de base de cocaína.
Trato VIP
En las diligencias judiciales, que han durado entre dos y cuatro horas, los militares relataron que, tras informarle al general Mejía que no había aeronaves disponibles, él habría coordinado en el Ejército para que le enviara apoyo aéreo desde Cali a fin de regresar al presunto traficante de cocaína a El Plateado, como lo dice la denuncia 67643 de la Fiscalía Especializada de Popayán.
SEMANA conoció otro video en el que se comprobaría que, para cumplir la orden de Mejía, las Fuerzas Militares tuvieron que disponer no de uno, sino de dos helicópteros.
En medio de las indagaciones, un general activo ratificó a este medio que en la zona de El Plateado, por estar catalogada como de alto riesgo, siempre se usan dos aeronaves, una como escolta y la otra con la que se va a cumplir la misión. Para el caso, según la denuncia en la Fiscalía, uno de los helicópteros usados era el artillado Arpía de la Fuerza Aérea, que tenía la misión de ir adelante para asegurar la zona. El segundo, un Black Hawk, donde iba, con trato vip, el supuesto traficante de cocaína. El coronel de operación contra el narcotráfico del general Mejía relató en la denuncia 67643 cómo recibió la orden para liberar al capturado.
“El comando del Cecau coordinó una aeronave (helicóptero) con la Davaa (División de Asalto Aéreo) que se encontraba en Cali para reintegrar al sujeto en la vereda El Diamante, en las mismas condiciones en las que se capturó, incluso con el material incautado”, señaló el oficial. Y añadió: “El comandante del Cecau, Comando Específico del Cauca, el general Federico Alberto Mejía Torres, me ordena mediante llamada telefónica que debo regresar de inmediato al señor (presunto traficante de cocaína) a la vereda El Diamante, con los 4,5 kilogramos aproximadamente, al parecer, de pasta de base de coca y en las mismas condiciones en las que se capturó”.
Sobre la inusual orden de Mejía, conocían, según las declaraciones entregadas a la Fiscalía ante la Corte, el entonces comandante de las Fuerzas Militares, general Helder Giraldo; el comandante del Ejército, general Mauricio Ospina, y quien después recibió como comandante del Ejército, general Emilio Cardozo.
De acuerdo con la explicación del general Mejía a sus superiores, él ordenó la libertad del capturado para evitar una asonada que le iba a hacer la comunidad al Ejército por la captura del presunto traficante de cocaína.
Sin embargo, en las declaraciones que han entregado los militares a la Fiscalía, señalaron que la situación la tenían controlada y que, luego de la captura y extracción en helicóptero del presunto traficante, las comunidades habían decidido dialogar con la tropa. “No había personal civil armado y ya algunos habían optado por retirarse del sitio”, le dijo a SEMANA uno de los militares citados por la Fiscalía Delegada ante la Corte.
Otro aseguró que, durante la audiencia judicial, el ente acusador fue insistente en varias preguntas, entre ellas el costo de la operación militar de liberación del presunto traficante de cocaína.
También han cuestionado por qué el alto mando –los superiores de Mejía– no tomó decisiones en su caso. Sobre la operación contestaron que podría superar los 100 millones de pesos. Dijeron que en la acción militar se dispusieron de dos Black Hawk, el Arpía y el otro del Ejército. Cada uno tiene como tripulantes a un piloto, un copiloto, dos artilleros y un ingeniero. En su declaración incluso habrían relatado la ruta que siguieron las aeronaves: Cali-Popayán-El Plateado-Cali.
La operación, según lo hablado con la Fiscalía, habría durado cerca de tres horas por los recorridos que tuvieron que hacer las aeronaves. Solo en combustible, cada hora de vuelo tendría un costo de 15 millones de pesos por cada aeronave.
Es de anotar que el general Federico Mejía ya cuenta con una investigación adelantada por la Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema de Justicia por el delito de concierto para delinquir.
SEMANA consultó al general Mejía sobre la polémica operación del capturado Melciades Guaca Armero, el presunto traficante de cocaína. En su respuesta, el general negó que haya ordenado la liberación de Guaca Armero. “En ningún momento ordené la liberación de persona alguna, entre otras razones porque no ostentaba la competencia funcional directa sobre el procedimiento”, respondió Mejía. Sin embargo, SEMANA tiene en su poder un documento firmado por el propio general Mejía y dirigido al entonces comandante del Ejército, general Emilio Cardozo, que contradice su respuesta y, por el contrario, admite que dejó en libertad a Guaca Armero.
“En consecuencia, la orden de liberar al sujeto por parte del Comando Específico del Cauca, como el proceder de la Brigada Contra el Narcotráfico n.º 3, y de su personal operativo, debe entenderse como una respuesta legítima, razonada y responsable”, señaló Mejía, quien para ese momento era el comandante del Comando Específico del Cauca.
Sobre los helicópteros que dejaron en libertad al presunto traficante de cocaína, el general Mejía indicó que: “de igual forma, no gestioné ni dispuse medios aéreos con ese propósito, toda vez que dichos recursos son administrados conforme a la cadena de mando y a las competencias operacionales de niveles superiores”.
Agregó que: “el empleo de medios aéreos por parte de la Brigada y el Batallón que estaban en el sector de los hechos, cuando lo dispuso la Tercera División del Ejército, respondió a decisiones operacionales dentro de la cadena de mando”.