El Tribunal Superior de Bogotá acaba de negar una tutela que termina zanjando un debate que había venido escalando en los últimos días, y que pretendía poner en entredicho la posibilidad de que Abelardo De La Espriella se posesionara como presidente de Colombia por tener, además, nacionalidad estadounidense.
La conclusión del fallo es “negar la tutela acumulada instaurada por Gary Ernesto Martínez Gordón contra el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría Nacional del Estado Civil”.
Esa negativa es clara, pues el ciudadano Martínez Gordón solicitaba que a De La Espriella no se le dejara posesionar como presidente.
“El convocante deprecó el amparo de sus garantías supralegales a la participación política, a la soberanía popular, al debido proceso electoral, a la supremacía constitucional, ‘principio democrático’ y ‘garantía de efectividad de derechos y preservación del orden constitucional’ que estima conculcadas por el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría Nacional del Estado Civil al haber permitido y mantenido la participación del ciudadano Abelardo Gabriel De La Espriella”, era la pretensión de la tutela.
El Tribunal Superior de Bogotá deja nuevamente sin piso los planteamientos del candidato derrotado a la Presidencia, Iván Cepeda, quien ha insistido una y otra vez en la doble nacionalidad de De La Espriella como argumento para que no lllegara ala Primera Magistratura.
Sin embargo, pese a la insistencia, no hay una sola norma ni tribunal que haya acogido la tesis del Pacto Histórico. De hecho, el Consejo de Estado ya había resuelto que: “El acto de inscripción de una candidatura es un acto de trámite, que se profiere dentro de la actuación que culmina con el acto que declara la elección, el cual no es enjuiciable (de) forma directa, sino que su revisión solo es posible cuando se demanda conjuntamente con el acto final”.
El Consejo Nacional Electoral (CNE), instancia legal y constitucional para definir estas inscripciones de candidatos, también había manifestado que sobre De La Espriella no había ninguna inhabilidad y dio vía libre a la participación del candidato electo.
Del mismo modo lo había hecho la Registraduría Nacional del Estado Civil que, acogiendo la decisión del CNE, inscribió a De La Espriella, quien finalmente ganó las elecciones, en segunda vuelta, el pasado 21 de junio.
Lo único que queda vigente es una amenaza del candidato Cepeda de entrar en “desobediencia civil”, decisión que tomó cuando sus excusas de fraude no tuvieron ningún asidero y desde su mismo partido, el Pacto Histórico, empezó a ser atacado por haber aceptado el resultado de las elecciones, irónicamente, como debe ocurrir en una democracia.