La Fiscalía General de la Nación abrió una investigación formal tras las revelaciones de SEMANA sobre una presunta red de corrupción dedicada a hacer millonarios cobros a empresarios y que sería liderada por Juliana Guerrero y su hermana, Verónica.
De acuerdo con las pruebas conocidas por este medio, que incluyen testimonios, audios, chats y consignaciones, esta estructura de las hermanas Guerrero les realizaba cobros a empresarios con la promesa de poder acceder a jugosos contratos en los ministerios de Vivienda y del Interior.
Pese a que la propia Juliana se pronunció y negó que todo esto fuera verdad, la Fiscalía tomó su primera decisión y abrió una investigación formal en contra de ella y de su hermana para verificar las posibles irregularidades que se habrían cometido en la contratación pública.
La entidad dio traslado del caso a la Dirección Especializada contra la Corrupción, que lo asumirá después de que se ordenaran las primeras labores de policía judicial para empezar a recolectar y verificar el material probatorio.
Los hechos irregulares comenzaron durante el segundo semestre de 2024, después de que las hermanas Guerrero lograron ganarse la confianza de distintos empresarios de Norte de Santander, Valle del Cauca, Cesar y Santander.
Las pruebas que tiene SEMANA dejan en evidencia que las mujeres tomaron el control de por lo menos tres importantes entidades del Estado, gracias a lo cual crearon la estructura con la que prometían jugosos contratos.
Los testimonios apuntan a que tener una primera cita con las Guerrero tenía un costo de un millón de pesos. Tras esto, Juliana, quien también enfrenta a la justicia por los títulos falsos, se encargaba de gestionar ante el Gobierno Petro para favorecer a los empresarios, todo esto a cambio de 200 millones de pesos y el pago del 10 % del valor de cada proyecto adjudicado.
De acuerdo con la información, la plata era recibida por David Trespalacios, un joven de Barranquilla cercano a la familia de las mujeres. Además, los empresarios quedaban con una línea directa con Verónica para saber cómo avanzaba cada proceso.
Pese a todas las pruebas reveladas por SEMANA, Juliana se pronunció por medio de sus abogados, negó que todo esto fuera verdad y aseguró que son acusaciones “injustas” y “reiteradas”.
“Quiero ser enfática en desmentir cualquier insinuación que pretenda ahora vincularme con actuaciones irregulares. Nunca me he reunido con contratistas, intermediarios o personas que se presentan como supuestos ‘empresarios’ para gestionar contratos“, señaló.
Ahora, la Fiscalía se encargará de realizar la investigación, recolectar el material probatorio y definir qué pasará con las hermanas Guerrero.