Juliana Guerrero, considerada la mujer más poderosa del Gobierno Petro, creó una estructura dedicada a hacerles millonarios cobros a empresarios con la promesa de poder acceder a jugosos contratos en los ministerios de Vivienda y del Interior. SEMANA revela explosivos testimonios, audios, chats y consignaciones que implican a Juliana y a su hermana Verónica, y dejan al descubierto cómo ha operado esta red. Pero no solo eso. Además, según las pruebas, tomaron el control de tres importantes entidades del Estado.
Las Guerrero, sin vinculación laboral con el Gobierno, acumularon el poder suficiente para influir en algunas decisiones del Ejecutivo entre 2024, 2025 y 2026. Hoy se confirma el verdadero alcance de ambas mujeres y la permisividad de altos funcionarios para que hicieran piñata con los recursos públicos.


Los hechos irregulares comenzaron en el segundo semestre de 2024, cuando las hermanas se ganaron la confianza de empresarios de Norte de Santander, Valle del Cauca, Cesar y Santander.
En ese momento, Juliana ya había culminado su contrato de 11 millones de pesos en el Ministerio del Interior y tomaba vuelo para llegar al Viceministerio de Juventudes con el título falso de contadora, un plan que le falló. Para la época, a Verónica se le vencieron dos contratos que sumaban 19 millones de pesos en Colombia Compra Eficiente y uno más en el Ministerio del Interior por 11 millones de pesos, de acuerdo con los reportes disponibles en el Sistema Electrónico de Contratación Pública.

Tres personas que participaron en el entramado contactaron a SEMANA para develar este escándalo de corrupción, donde había tarifas por cada gestión para obtener contratos. De hecho, la primera cita con las hermanas valía un millón de pesos. Juliana era la encargada de las gestiones ante el Gobierno para favorecerlos con dichas contrataciones, a cambio de 200 millones de pesos y el pago del 10 por ciento del valor de cada proyecto adjudicado. A su vez, los empresarios tendrían comunicación exclusiva con su hermana Verónica para conocer el estado de los procesos. La plata la recibía David Trespalacios, un joven de Barranquilla cercano a la familia de las mujeres, que, en ese instante, buscaba desesperadamente un título universitario falso para una de las hermanas Guerrero, y uno de los posibles contratistas le ofreció uno en administración por 25 millones de pesos, según un chat de WhatsApp en poder de SEMANA.

Dos hombres que apostaron por el plan de las Guerrero, cuyas identidades pidieron proteger por el peligro que corren al exponer estas graves denuncias, le describieron a SEMANA que las hermanas les prometieron la entrega de una iniciativa para instalar cámaras de seguridad patrocinadas por el Ministerio del Interior, un proyecto para la construcción de un acueducto en un municipio del Cesar con la plata del Ministerio de Vivienda y un plan de mejoramiento de hogares en varios pueblos, también con el dinero de esta última entidad. De igual manera, se les fijó una tarifa de un millón de pesos para que ellas, presuntamente, gestionaran citas entre alcaldes y empresarios con el Gobierno nacional.

Negocio con el agua
Sobre el proyecto del acueducto en el Cesar, Verónica les contó que se haría por medio del entonces viceministro de Agua y Saneamiento Básico, Edward Libreros, reconocido en la opinión pública porque el presidente Gustavo Petro lo sacó de la entidad en medio de un Consejo de Ministros televisado en octubre de 2025.
De esa conversación quedaron como prueba dos tiquetes aéreos comprados por los empresarios el 5 de diciembre de 2024 para que Verónica aterrizara en Aguachica (Cesar), procedente de Bogotá, a las 8:25 de la mañana; y uno más para que regresara a la capital, a las 9:32 de la noche de ese mismo día, desde Bucaramanga.

De lo hablado en ese encuentro, ella les rindió actualizaciones de las negociaciones el 11 de diciembre por medio de WhatsApp: “Mi hermana (Juliana) ya está en eso. Ya ella habló con él (Edward Libreros). Quedaron de verse para que ella le comente el compromiso”. Con esas palabras, el anticipo de los 200 millones de pesos se empezó a entregar a cuentagotas.
Trespalacios, el recaudador, les reiteró a los empresarios, en un mensaje del 10 de diciembre del mismo año, que las Guerrero no querían tener registro de la plata en sus cuentas bancarias. “Ella (Verónica) no quiere plata en sus cuentas, por eso he estado recogiendo y entregándole. Yo le estoy entregando a ella efectivo en Bogotá”. En ese instante, hubo un giro por 13 millones de pesos a la cuenta del joven y luego empezó a escalar la cifra, con base en las consignaciones en poder de SEMANA.

Por aparentes diferencias que tuvieron las Guerrero con Trespalacios y la sospecha de un supuesto robo de él a ellas, las mujeres empezaron a recibir el dinero en sus cuentas directamente, a pesar de los temores que tenían.
Así quedó registrado en un chat del 28 de diciembre de 2024 entre Verónica y uno de los empresarios. El hombre le preguntó: “¿Tú tienes Nequi?”. Ella respondió: “Mi hermana, ¿lo paso?”. Él contestó: “Igual es para abonarte. Si no hay problema, sí”. A renglón seguido, la mujer le compartió el número de celular de Juliana y más tarde llegó la consignación con el siguiente mensaje: “Vero, te pasé 5 (millones de pesos). Eso demora unos 5 minuticos en caer para que tu hermana verifique”.
Ese mismo día, el empresario le cuestionó por el proyecto de mejoramiento de viviendas y Verónica le narró: “Eso es lo que voy a presionar para que salga antes del tiempo estipulado”. Y también le indagó en la misma conversación por la decisión que había tomado el viceministro de Agua y Saneamiento Básico sobre el contrato del acueducto en el Cesar: “Juliana habló con él y dijo que sí nos sacaba el acueducto, pero que le deje la reunión para enero”.

Desde ese momento hasta el 2 de enero de 2025, el empresario les pasó 53 millones de pesos: “35 (millones de pesos) en efectivo; 13 (millones de pesos) consignados; y 5 (millones de pesos) en efectivo”, de acuerdo con el reporte que le rindió a Verónica en un chat de WhatsApp. Las consignaciones a cuentas bancarias relacionadas con las Guerrero y Trespalacios por diferentes montos son prueba: 5.000.000 de pesos, 1.800.000 pesos, 3.200.000 pesos, 3.950.000 pesos, 3.050.000 pesos y 10.000.000 de pesos, entre otros.
La instrucción de Trespalacios fue clara: “Verónica Guerrero, cuenta de ahorro, 12,5 (millones de pesos) aquí; Juliana Guerrero, 12,5 (millones de pesos) aquí; Wilmer Trespalacios, 10 (millones de pesos)”. Ellos cumplieron con la petición y les compartieron los comprobantes de cada movimiento bancario por medio de WhatsApp, según las evidencias conocidas por SEMANA.

La repartija
Con la plata girada y sin resultados en las negociaciones, los empresarios estaban afanados. Uno de ellos, anticipándose a la adjudicación, le preguntó a Verónica el 8 de enero de 2025: “¿Cuándo crees que empiece a salir eso?”. Ella dijo: “Según, ya van (a) hacer las adiciones presupuestales”. Él le agregó: “¿Y lo del porcentaje es contigo?”. Guerrero le contestó: “Sí, claro”.
La interpretación que dio el receptor del mensaje es que con ella debía acordarse el 10 por ciento de cada proyecto que terminara en sus manos, tal como lo habían conversado en diciembre en el Cesar.

Sobre la repartija de la plata y los aparentes líos con el papel de Trespalacios en el proceso, el hombre le comentó a Verónica: “Igual tengo entendido que eso es para los de adentro (Gobierno) y para ustedes, entonces para qué amasija (sic) plata que no es de él”.
Ella le confirmó las palabras: “Exacto. Entre más uno les joda a los del min (Ministerio), ellos también joden. Yo le decía: ‘Mk, tenemos que enviar’. Me decía: ‘Que se esperen’, teniendo la plata él (Trespalacios). Eso me molesta, de verdad”. Es decir, además de las Guerrero y Trespalacios, el dinero también habría ido a parar a manos de personas del Gobierno.

El 20 de enero, sin resultados, él insistió por una actualización de la negociación en el Ministerio de Vivienda. Verónica le respondió: “Esta semana ya sacan la fecha con Hacienda. (Sobre el viceministro de Agua y Saneamiento Básico), dijo que le daba la fecha a Juliana hoy, pero no he hablado con ella porque está en Palacio”. Ante nuevos interrogantes, ella agregó: “Dame hasta la noche y me encerré (sic) con mi hermana y le hago que llame a Edward (el viceministro)”.
En otros chats, los empresarios insistían: “¿Cuándo nos reactivamos con los mejoramientos (de viviendas) y con el vice (viceministro) de Agua?”. Verónica dijo: “Ya me voy a colocar en eso. Juliana anda por fuera. Apenas llegue, le digo eso”.

Los pocos resultados los tenían inquietos, pero Verónica daba tranquilidad: “Yo le estaba diciendo a (se omite el nombre) que uno pagando todo, tiene mecanismo de apretar y exigir”. El empresario le aclaró que él ya había pagado, y la mujer lo refutó: “No, acuérdate que tú me enviaste 10 (millones de pesos) y me dijiste que él me regresaba los restantes; nunca lo hizo”. Esta persona le reiteró: “Yo le envié 10 (millones de pesos) a ti, 10 (millones de pesos) a tu hermana, (y) 10 (millones de pesos) a él (refiriéndose a David Trespalacios)”.

“Jefe de jefes”
El nombre de Juliana Guerrero siempre estuvo presente en las conversaciones conocidas por SEMANA. Ella se convirtió en el seguro de las negociaciones y Verónica les daba cuenta a los empresarios, permanentemente, de sus movimientos en el Gobierno. Por ejemplo, ante los reclamos de los empresarios, el 21 de enero les dio tranquilidad con el siguiente mensaje: “Juliana tiene reunión hoy con el jefe de jefes”. Los denunciantes aseguran que las Guerrero utilizaban de esa forma el nombre del presidente. Así calmaban las aguas.
El nivel de complicidad entre los empresarios y las Guerrero fue aumentando con el paso de los días. Tanto así, que uno de los implicados le sugirió a Verónica que ella y su hermana fueran incluidas en la nómina de una mujer que también pedía pista en las contrataciones de la Fiduagraria S. A., la entidad financiera del Estado que apoya a los campesinos, el 27 de enero de 2025. Ella aceptó: “Oye, sí. Porque nosotras solucionamos, pero que pague (risas)”.

De igual manera, el 28 de enero se le pidió a Verónica que hiciera gestiones con su hermana para que se reuniera con la gobernadora del Cesar, Elvia Milena Sanjuán, y con Jorge Barros, diputado de ese departamento, miembro del clan Gnecco y conocido como Popo Barros en la región. Juliana aceptó y así lo registró en un audio conocido por SEMANA: “¿A mí qué me interesa? Ayudar a la Gobernación del Cesar. ¿A mí qué me interesa? Ayudar a Popo Barros, de pronto a la alcaldesa, por ti”.
Los empresarios tenían hambre de contratos y Verónica estaba dispuesta a impulsar con Juliana los movimientos que fueran necesarios para acomodar sus fichas. El 4 de febrero del año pasado le dejó claro a uno de los implicados: “Necesitamos documentos y pruebas para tumbar al que sea”. Para saciar el interés de los empresarios, también les dejó sobre la mesa varios ofrecimientos, como los programas del Fondo Colombia en Paz. Precisamente, en entrevista exclusiva con SEMANA, Angie Rodríguez, exdirectora del Dapre, había advertido que Juliana Guerrero tenía el control de esa entidad.

Sin embargo, el interés de los empresarios estaba puesto en la construcción del acueducto en el Cesar y el mejoramiento de viviendas en varios pueblos del país, como se pactó en diciembre de 2024.
Uno de ellos narró a esta revista bajo reserva: “Se acordó que les daríamos 35 millones de pesos por cada municipio que nos adjudicaran, y el 10 por ciento de cada mejoramiento de vivienda por municipio”. Él explicó que, si se aprobaban mejoramientos de vivienda para Aguachica por 6.000 millones de pesos, las Guerrero tendrían que recibir 600 millones de pesos, “y así por cada municipio”, explicó el empresario.
El 10 de febrero de 2025, Verónica Guerrero le aclaró cómo estaba el proceso: “Esperando que Hacienda nos libere los CDP (Certificado de Disponibilidad Presupuestal). Hoy tengo reunión oficial con el vice (viceministro de Agua y Saneamiento) para revisar con su equipo presupuesto para los acueductos y sacar la reunión de una con los alcaldes”.

El 18 del mismo mes, ella actualizó: “Tenemos un problema en estos momentos. Nada que suelta Hacienda la plata y eso nos tiene jodidos”. Ese día, uno de los empresarios le habló de otro contrato que ya estaba radicado en el Ministerio de Vivienda sobre optimización de agua, y ella se comprometió a impulsarlo: “Ya le envié a mi hermana (Juliana), que tiene reunión con él (viceministro de Agua y Saneamiento Básico). Acá toca dar algo para que se animen y suelten más”.
Como prueba de las gestiones de su hermana, compartió un pantallazo de WhatsApp de su pariente reportándole resultados con el siguiente texto: “Juliana metiendo presión. Ya estamos avanzando. Toca que esté ahí”.
El 3 de marzo volvieron los reclamos de los empresarios porque el proyecto de mejoramiento de viviendas no había llegado. Verónica le respondió: “Ya Hacienda está terminando para mandar a min (Ministerio) Vivienda. Está demorado, pero arrancando. Paciencia, plis”.
El 6 de marzo se insistió en la demora y ella aclaró: “Obvio que sale. Yo les dije que eso es, más o menos, tres meses, y nos demoramos un poquito. Hacienda tiene ya eso listo. ¿Cuál es el problema? Catatumbo tiene a la gente en eso; ya eso se nos sale de las manos porque el jefe dio una orden y toca sacar eso de estado de conmoción”. En ese momento, justo en medio de un estado de conmoción interior en la región, el Gobierno estaba dedicado a atender a los desplazados de Norte de Santander por cuenta de las confrontaciones armadas entre el ELN y las disidencias de las Farc.

Poder en el Gobierno
En los cientos de conversaciones de WhatsApp de Verónica Guerrero quedó claro que tenía un asiento protagónico en el Gobierno Petro.
Una de las posiciones privilegiadas estaba en el Ministerio de la Igualdad, hoy liquidado. Así se refleja en un chat del 15 de marzo de 2025, cuando un contratista le pidió: “¿De qué forma podemos montar un proyecto en el vice (Viceministerio) de Jóvenes?”. Ella respondió: “No tenemos para eso. Estamos esperando que le den adición presupuestal para esos proyectos”.
Angie Rodríguez, quien fue mano derecha de Petro, también denunció en entrevista con SEMANA los tentáculos de las hermanas Guerrero en ese ministerio. “Ella (Juliana Guerrero), sin ningún escrúpulo, tiene el descaro de ir a las entidades a mandar, a decir qué se contrata, a quién se vincula y a quién no. Ella, con su hermana, va al Ministerio de la Igualdad y toman decisiones sin ser funcionarias públicas”, dijo Rodríguez.

Pero no solo habría sido en esa entidad. El testimonio de Verónica, expuesto en WhatsApp el 26 de marzo del año pasado, es que tenía influencia en otros sectores: “Ando en min (Ministerio de) Ambiente y no sé hasta qué hora. Me quieren tumbar al secretario general. Ando acá en eso. Es que si me tumban al secretario, pierdo acá muchas cosas. Ando peliando (sic) eso”.

El 12 de abril de 2025 volvieron las conversaciones sobre el acueducto y los mejoramientos de vivienda. Verónica animó a los empresarios sorpresivamente: “El lunes, según dijeron, empiezan nuestros mejoramientos. En Consejo de Ministros van a hablar de eso. Están colgados con las metas de mejoramiento y viviendas nuevas. Tienen que entregar como loco eso”.
Ese mismo día, ella le reportó a otro empresario, con intereses en la Agencia Nacional de Tierras (ANT) en el Cesar, que venía un cambio en la región: “Ya está en proceso lo del nuevo director de la ANT”.

El 22 de abril, Verónica, sin cargo público en el Estado, le reportó a uno de los implicados en el entramado: “Estoy, literal, en mesa del fondo para liberación de recreos para contratos de esos. Estamos liberando presupuesto para ya contratar en todos los ministerios”. El empresario le dijo: “Dios mediante, esto se arregla”. Ella concluyó: “Sí. El jefe de jefes ya dio claridades y nos firma descongelamiento de los recursos de los ministerios”.
Los intereses también estaban en el Fondo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana (Fonsecon) del Ministerio del Interior. Así lo confesó ella en un audio de WhatsApp a uno de los contratistas que buscaba contratos en esa entidad: “Anoche hablé con Juliana de esto, porque como ya estamos haciendo todo el decreto para que el jefe nos descongele esa plata de Fonsecon. Toda esta semana tenemos mesas técnicas de eso. Déjame que ya nos firmen el decreto de descongelamiento y de una metemos eso a mesas técnicas”.

Verónica se ausentó de los negocios por varias semanas por problemas de salud y los empresarios buscaron directamente a su hermana Juliana, y ella les actualizó por primera vez del proceso: “Vero está en la clínica, otra vez operada. Pero lo que sé, que la convocatoria para empresa, que creo que es donde están ustedes, está ya para salir. Están saliendo lo de alcaldías”. Ella, especialmente, se cuidó de las conversaciones con los privados.
El 26 de junio de 2025 volvió a aparecer en las conversaciones Verónica Guerrero, ofreciendo un contrato de acueducto en La Guajira, valorado en más de 27.000 millones de pesos por medio del Ministerio de Vivienda. “Ese es solo conmigo porque lo asigno soy yo. Luego hablamos de eso”. Uno de los empresarios le dijo: “Nadie más va a saber”. Ella agregó: “Por muy tarde, a finales del otro mes estamos sacando esas cosas. La demora es que agua (al parecer, el Viceministerio de Agua y Saneamiento Básico) nos envíe lo técnico. Están apenas liberando aguas, luego viviendas”.

Verónica, de acuerdo con sus palabras, estaba haciendo hasta lo imposible para que a una parte de los empresarios les llegara el jugoso contrato en el Ministerio de Vivienda que se había pactado a finales de 2024: “Falta una persona en min (Ministerio de) Vivienda que no han podido nombrar para que nos firme lo de estructuración. Voy a presionar con mi hermana para que nombren a un amigo y nos firmen rápido”.

No cumplieron
Juliana y Verónica Guerrero no les cumplieron a los tres empresarios consultados por SEMANA: “Nos robaron y no quieren devolver la plata”, comentaron. Según las cuentas de ellos, alcanzaron a entregarles más de 600 millones de pesos.
Uno de ellos buscó a Juliana Guerrero en el segundo semestre de 2025 y le reclamó por el dinero: “Esto se te pasó a tu Nequi en diciembre y enero para tu hermana. Dile a Vero que, por favor, me conteste”. Ella respondió: “Pues yo hablo con ella. No tengo ningún problema en regresar eso, pero ya hablo con ella”. Él insistió: “Solo es que ella nos conteste, porque, en realidad, son 70 (millones de pesos)”. Juliana concluyó: “Okay”. Pese a la insistencia, no logró más respuestas.
Las Guerrero hoy gozan de una vida de lujos y su poder en el Gobierno no tiene frenos. Además de las entidades mencionadas hasta ahora, los tentáculos de las hermanas también habrían llegado al Ministerio de Defensa (en contratos en el Hospital Militar) y al Dapre. Pese a las advertencias de sindicatos, funcionarios del Gobierno (como Angie Rodríguez) y congresistas, la justicia no las ha tocado. Hasta ahora, Juliana Guerrero solo responde en un proceso por el título falso de contadora que presentó ante la Casa de Nariño para posesionarse en el Viceministerio de las Juventudes.
