Tanto Juliana Guerrero como su hermana Verónica, en sus hojas de vida para aspirar a cargos del Gobierno nacional, dicen que ganaron el grueso de su experiencia laboral en la asociación Raíces Afro, ubicada en el municipio de Agustín Codazzi (Cesar).
Se trata de una asociación que fue fundada en 2018 por Indra Anaya Núñez, líder afro del municipio, junto a familiares y personas cercanas. Pese a que Raíces Afro no tenía ingresos para operar y contratar, las hermanas Guerrero tenían varios años de experiencia laboral allí.
Juliana Guerrero dijo haber comenzado a trabajar en Raíces Afro en 2019, con tan solo 16 años. Con esto reportó cinco años y siete meses de los casi siete años de experiencia que dice haber tenido ante Función Pública.
Por otro lado, Verónica Guerrero dijo que había trabajado cuatro años en la asociación y que era directiva de la misma dentro de su declaración de conflictos de interés. Incluso, existe una inconsistencia en la hoja de vida, dado que reportó sus labores en Raíces Afro desde el 1 de enero de 2018, año en el que aún no se había constituido legalmente.
SEMANA conoció que la asociación pasó de operar sin ingresos, con solo 5 millones de pesos de patrimonio, a manejar más de 40.000 millones de pesos de recursos del Sistema General de Regalías (SGR), a través de cerca de 30 convenios.
En el acta de fundación de Raíces Afro, conocida por SEMANA, se reportó un patrimonio de 5 millones de pesos, con cuotas de sostenimiento de 15.000 pesos y una cuota de afiliación de 10.000 pesos.

En 2019, la asociación reportó un patrimonio neto de 6.510.000 pesos y, en 2020, apenas alcanzó a sumar poco más de 7 millones. Para 2021, el panorama mejoró ligeramente, con un patrimonio de 42.600.000, y en 2022 registraron el mismo monto ante la Cámara de Comercio de Valledupar, con ingresos de solo 13 millones de pesos.
La bonanza de Raíces Afro arrancó en paralelo al ascenso de las hermanas Guerrero dentro del Gobierno Petro. Para 2023, la asociación reportó un patrimonio de 100 millones de pesos y ajustó sus estatutos.
Esos cambios la dejaron lista para ir más allá de la reivindicación de derechos y el trabajo comunitario. El nuevo objeto amplió su alcance y le permitió operar en múltiples frentes: “Podrá formular, presentar, gestionar, dirigir, ejecutar y direccionar planes, programas, proyectos y actividades en el sector social, educación, salud, cultura, medioambiente y economía solidaria, de interés público previstos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS de la ONU, en el Plan Nacional de Desarrollo y seccionales”.

Luego, en el reporte siguiente, correspondiente a 2024, la asociación registró un balance de pasivo y patrimonio de 3.898.298.475 pesos, con ingresos por 1.805.644.187 pesos y costos de operación por más de 126 millones. En el reporte más reciente, el de 2025, el balance ya supera los 4.000 millones de pesos.
El crecimiento económico de la asociación liderada por Indra Núñez se da tras ser avalada por el Ministerio del Interior como organización de comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras (Narp). Desde ahí en adelante, puede recepcionar, contratar y ejecutar recursos del Sistema General de Regalías como una entidad pública, con la posibilidad de contratar directamente y sin auditoría.
Hoy en día existen dudas frente a la transparencia en la cantidad de proyectos que le fueron aprobados a Raíces Afro a través de la Ley 2056 de 2020. Y por el ascenso que tuvo una pequeña fundación de Agustín Codazzi, luego de que las hermanas Guerrero se convirtieron en las protagonistas de la puja por el poder en la Casa de Nariño.









