La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) inició un proceso sancionatorio tras la detección de la construcción de una playa artificial con fines recreativos cerca de una laguna sin nombre, en el municipio de Ricaurte, en el departamento de Cundinamarca, la cual se estaría ubicando dentro de su zona de protección ambiental.
De acuerdo con la entidad, la intervención genera una serie de afectaciones al ecosistema, por lo que se buscan establecer las medidas necesarias para mitigar el impacto y determinar las responsabilidades frente a las obras realizadas.
Durante una visita técnica que la CAR realizó a un conjunto residencial, funcionarios de la Dirección Regional Alto Magdalena registraron la existencia de una laguna, que se encontraba rodeada de vegetación nativa, cuya franja se encontraba intervenida por labores de relleno de arena, además de la construcción de diez kioscos con cubierta, un parque infantil, unas palmeras instaladas y un cerramiento en malla metálica. Todas ellas dentro del área forestal que protege el cuerpo de agua.
La denominada “playa” ocupa un área de 1.318 metros cuadrados dentro de la zona de ronda de la laguna, en donde se encuentra a una distancia promedio de 2,5 metros del borde del espejo de agua de la laguna.
De acuerdo con la directora regional Alto Magdalena de la CAR, Camila Velásquez, luego de hacer estas revisiones, comentó que a partir de hoy se dispuso la apertura del proceso sancionatorio correspondiente para poder determinar las responsabilidades que se deben afrontar ante las obras evidenciadas por la entidad que afectan una laguna que se encuentra en zona de protección. Asimismo, se buscará establecer las medidas que permitan disminuir daños que lleguen a afectar al ecosistema.
“Nuestro compromiso con la protección del recurso hídrico se apoya en acciones de autoridad ambiental, frenando actividades que pongan en riesgo las zonas de amortiguación de los ríos y quebradas y devolviendo a los ecosistemas su equilibrio y sostenibilidad, tal como lo hemos venido haciendo en estos 65 años cumpliéndole al territorio”, afirmó la directora Velásquez.
La entidad, adicionalmente, reitera el llamado a constructores, administraciones y a la ciudadanía en general para respetar las áreas de protección ambiental. En casos de realizar alguna intervención que esté cerca de alguna fuente hídrica protegida, gestionar de manera oportuna los permisos necesarios y requeridos para adelantar cualquier tipo de actividad.
¿Por qué se deben cuidar las zonas de protección?
Las zonas de protección, tanto hídricas como ambientales, son fundamentales porque cumplen funciones esenciales para la regulación ecológica. Entre ellas se destaca la conservación de la biodiversidad, al proteger hábitats clave para la flora y la fauna; la garantía de servicios ecosistémicos, como el suministro de agua potable, alimentos y la regulación del clima, y su papel como sumideros de carbono.
Además, estas áreas ayudan a amortiguar los impactos de eventos climáticos extremos y contribuyen a la recuperación de la estructura y el funcionamiento de ecosistemas degradados. Asimismo, estos permiten la estabilización del suelo y el agua, ya que permiten equilibrar riberas y laderas, lo que permite reducir el riesgo de inundaciones, avalanchas y sequías.