El ataque terrorista del pasado 10 de julio en el sur de Bolívar contra la Estación de Policía Arenal por parte del ELN tiene hoy a más de una docena de uniformados pasando trabajos para poder cuidar la región.

Los uniformados de la Estación de Policía Arenal (Bolívar) siguen trabajando a pesar de la destrucción causada por el ELN en la estructura. Foto: Suministrada a SEMANA

Los uniformados quedaron sin una zona digna para poder habitar. Las instalaciones del comando quedaron prácticamente hechas ruinas luego de que guerrilleros del ELN lanzaran un ataque despiadado con drones cargados con explosivos.

La acción criminal dejó en su momento a cuatro uniformados heridos. En la actualidad, las familias de los policías se encuentran en incertidumbre, primero, porque no saben en qué momento se puede presentar un nuevo ataque y, segundo, por las precarias condiciones en las que se encuentran habitando los policías.

En fotos obtenidas por SEMANA, se logra ver la dimensión del ataque: el Comando quedó con techos destruidos, paredes debilitadas e instalaciones locativas no aptas para poder vivir.

El techo de la Estación de Policía Arenal (Bolívar) quedó destruido. Foto: Suministrado a Semana

En la zona hay cerca de 25 policías que desde el pasado 10 de julio pasan trabajos para poder vivir. No cuentan con un lugar seguro, no tienen dónde bañarse con dignidad ni dónde preparar sus alimentos.

Las condiciones generales los ponen en riesgo constantemente. Los cortes de luz continuos y la falta de un lugar seguro hacen que los uniformados estén expuestos a peligros. “Tememos por la vida de nuestros familiares”, dijo una persona cercana a uno de los policías que se encuentran en la zona.

Los policías de Arenal (Bolívar) no tienen un lugar para vivir tras la destrucción de la estación. Foto: Suministrado SEMANA.

También denunció la falta de apoyo por parte de las autoridades locales para una reubicación temporal de los policías mientras se soluciona la situación.

La guerrilla del ELN hizo parte de la política de Paz Total del presidente Gustavo Petro. Pese a las conversaciones, nunca desistió de sus acciones criminales.