El 17 de marzo de 2026 se viralizó un video en redes sociales que encendió las alarmas. En él, Andrea Alarcón Beltrán, una mujer de 32 años, denunció haber sido víctima de un brutal ataque durante una ceremonia de yagé realizada en una finca del municipio de San Antonio del Tequendama, a unas dos horas de Bogotá.
“Me metieron a un cuarto y me vi entre casi siete hombres o más. No recuerdo cuántos eran porque estaba muy drogada”, relató. Su testimonio, que ahora amplía en entrevista con el pódcast Más allá del silencio, describe una secuencia de hechos que, según ella, comenzaron como una visita de trabajo y terminaron en una experiencia que califica como devastadora.
Andrea asegura que llegó al lugar el 14 de marzo con el objetivo de vender productos naturistas. “Yo iba a vender casi medio millón de pesos en mercancía”, explicó, detallando que llevaba aceites, esencias y productos para el bienestar.
Sin embargo, afirma que desde antes ya existía una presión para que participara en el ritual. “Esa persona siempre me reiteraba que para hacer negocios con él tenía que consumir lo que ellos consumían en la ceremonia”.
Según su relato, al llegar encontró a más de 40 personas en el lugar. “Todos estaban vestidos de una manera muy extraña, como duendes”, dijo.
Aunque inicialmente se mostró incómoda, asegura que fue persuadida para participar. “Me dijeron que era porque tenía ‘mala energía’ y que me iban a soplar rapé para sacármela”.
Tras la aplicación de esta sustancia, afirma que comenzó a sentirse débil. “Pasé de tener fuerzas para irme a sentirme completamente débil”, recordó.
Más tarde, le ofrecieron una bebida que, según ella, contenía yagé. “Me dijeron que me iban a tratar como una reina, que me darían algo diferente a los demás”.
A partir de ese momento, su memoria se vuelve fragmentada, pero insiste en que perdió el control de su cuerpo. “Sentía que no podía moverme, como si estuviera anestesiada, pero percibía todo”. Es en ese estado cuando asegura haber sido agredida. “Sentí que entraban varios hombres… aproximadamente siete personas”.
Andrea relata que logró reaccionar en algún momento. “Desperté con uno encima de mí, lo empujé y empecé a gritar”. Sin embargo, afirma que fue intimidada. “Entraron con un machete, lo golpeaban contra el piso para asustarme y me decían que me iban a matar”.
Al intentar pedir ayuda, asegura que nadie intervino. “Todos me decían que estaba ‘mal viajada’, que era parte del efecto. Me miraban como si estuviera loca”, contó.
La mujer logró comunicarse con personas cercanas y enviar su ubicación. Horas después, la Policía llegó al lugar. “Yo les señalaba y les decía: ‘Ellos fueron’”, narró.
Sin embargo, afirma que no hubo capturas en el momento. “Me dijeron que para capturarlos tenían que haberlos encontrado en flagrancia”.
Tras ser trasladada a un centro médico, permaneció hospitalizada varios días. “Duré ocho días hospitalizada… Quedé con lesiones graves. Me encontraron acumulación interna por el maltrato… desde ese día no he visto mejoría en mi cuerpo”, aseguró.
Sobre lo ocurrido, Andrea no duda en expresar el impacto emocional. “Dolor, mucho dolor… es algo que no se puede explicar, me dejaron destruida, literalmente, físicamente”, dijo.
Además, lanzó una advertencia sobre este tipo de espacios. “En una ceremonia de estas uno no va a encontrar sanación… lo que puede encontrar es gente enferma”, afirmó.
También aseguró que en el lugar había menores de edad. “Vi niños de 11 y 12 años”.
Actualmente, el caso está en investigación en la Fiscalía de San Antonio del Tequendama. “Temo que esto quede en la impunidad porque es un pueblo donde todos se conocen”, expresó.
Pese a las amenazas que dice haber recibido tras hacer pública su denuncia, Andrea asegura que no se quedará en silencio: “Voy a hacer justicia… no se metieron con cualquier persona, sino con alguien que no se queda callada”.