La historia de Paula, Ana Lucía, Ayelen y más niños que han desaparecido en Bogotá se sigue repitiendo. En las últimas semanas, las redes sociales se han inundado de publicaciones con carteles de menores, de entre 10 y 17 años, desaparecidos. El patrón es el mismo: muchos salieron de sus casas y nunca más volvieron, sin dejar rastro ni decir una sola palabra, mientras sus familias quedaron sumidas en una angustia permanente.
La última semana se conocieron historias realmente desgarradoras. La de Lizeth, una menor de 16 años que desapareció el pasado 30 de julio en Ciudad Bolívar, tras salir de su casa y perder el conocimiento de un momento a otro. Tras recobrar el sentido, apareció en una zona boscosa junto a otros menores. En su relato aseguró que había hombres con prendas camufladas, botas y otros elementos.
Aunque muchos aparecen, hay otros que aún permanecen en la incertidumbre. El caso de Ayelen Sofía Páez Oliveros, de 16 años, no se cierra. Su madre, Claudia Oliveros, aseguró que el sábado 9 de agosto de 202 la menor salió de su casa y nunca volvió.
Aunque ha tenido acompañamiento de un fiscal en su caso, durante las primeras semanas las autoridades le decían a Claudia que la desaparición era una “evasión voluntaria”, dado que era una adolescente.
“Desde un primer instante les supliqué: por favor, revisen las redes sociales; por favor, revisen, siento que a mi hija me la sacaron de la casa. Alguien se gana la confianza de ellos y los está sacando; ellos salen solitos por su propia voluntad. Pero alguien los está convenciendo para que se encuentren en algún lugar o para que salgan por algún motivo”, comentó Oliveros.
Difícil recuerdo
“Evasión voluntaria”, esa es la misma expresión que menciona Lorena Cacais, la madre de Lizeth, quien tras desaparecer por varios días regresó con vida a su casa, pero con un difícil recuerdo.
“Estuve peleando con alguien del Gaula, que me dijo que el caso correspondía a una evasión voluntaria. Le dije: ‘¿Usted cree que, en una evasión voluntaria, me entregan a mi hija abusada sexualmente y en las condiciones que yo la encontré?’. Mi hija pudo negociar y salir de allí, pero ella recuerda todos los días lo que vivió. Siento que las autoridades no han servido para nada en mi caso”, detalla Cacais.
La “evasión voluntaria” no solo está en boca de las autoridades para justificar lo ocurrido. También del Distrito. Según el secretario de Seguridad, César Restrepo, lo que existe hoy en Bogotá no es una red criminal, no es una situación de desaparición forzada, sino que corresponde a una supuesta decisión de los adolescentes de salir de sus casas y no dejar rastro.
“Del total de los casos que se han resuelto y que tenemos conocimiento, así no hayan vuelto a sus casas, más del 75 por ciento de los motivos o razones por las cuales han desaparecido es por voluntad propia. Es decir, no ha habido la intervención de un tercero en su desaparición”, dijo Restrepo a SEMANA.
Sobre el incremento de casos, señaló que este no es sostenido, sino que ahora hay más canales por los que se difunden las desapariciones tras la activación de la alerta rosa.
“No es que haya más casos, sino que hoy existe mayor conocimiento público sobre estas situaciones”, insistió. Reportó que en 2016 había 1.600 menores desaparecidos; en 2025 se registraron 816 reportes y en lo corrido del año van 611.
Frente a medidas como aumentar la vigilancia en las calles, Restrepo fue enfático: “La Policía Nacional no funge como padre de familia”, y sostuvo que la responsabilidad principal recae en los hogares.